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Miércoles , 26.09.2018 / 06:05 Hoy

Intelecto opuesto

Alerta en sector de vivienda

Eduardo González

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El sector de la construcción de vivienda ha sido claro durante las últimas semanas. Una industria que en el último año avanzó 7.8 por ciento y en el primer trimestre de este año creció 8 por ciento anual; que representa después del sector automotriz el grupo económico de mayor crecimiento del país, no puede equivocarse en sus pronósticos.

Para 2017 se viene una importante reducción en el presupuesto destinado a las acciones de vivienda, mismo que impactará en los subsidios que otorga el gobierno para dar créditos a los trabajadores y que terminan en pagos a los empresarios de la construcción.

Lo anterior no es más que un reflejo de una crisis que comienza a pegar en todos los rubros. Ya lo vimos en la canasta básica, en los energéticos e hidrocarburos, en cierta medida en los servicios básicos y ahora en la construcción y adquisición de vivienda.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, para el siguiente año se prevén 30 mil créditos solamente con el Fovissste, con una inversión de 11 mil millones de pesos, y ni aún así alcanzaría las proyección necesarias del sector para poder cubrir desde insumos y gastos de operación.

Ayer en Pachuca, la delegación estatal de la Canadevi reveló precisamente el mismo dato. Para el siguiente año se prevé que el Presupuesto de Egresos de la Federación asigne 6 mil 500 millones de pesos para la industria de la vivienda, lo que representa 50 por ciento menos que en 2015.

¿En qué afecta realmente a los mexicanos esto?, sencillo. Los trabajadores que aspiran a contar con un crédito hipotecario para una casa propia se acercan en su mayoría a las fondeadoras del gobierno como Infonavit, Fovissste, sindicatos y otros organismos que ofrecen a manera de prestación el subsidio de vivienda.

Al no contar con el presupuesto mínimo para poder pagar a constructores, disminuirá la edificación de vivienda social y de media residencial que es la que más se consume en el país.

En Hidalgo, la mitad de las casas adquiridas son con subsidio, es decir, son de interés social. Lo anterior estaría reduciendo las posibilidades en la mitad para que nuevos trabajadores, egresados, profesionistas, obreros, hombres y mujeres que laboran para obtener un crédito hipotecario se vean afectados.

Es cierto que el gremio de la construcción de casas en México siempre ha sido de los más consentidos y menos evaluados por el gobierno; también es cierto que se han otorgado prebendas como la exención en impuestos y algunas otras cuestiones que han sido reveladas a últimas fechas, pero a pesar de todo, siguen siendo necesarios para la cadena de producción en la materia.

El gobierno por sí solo no se puede dar abasto para construir colonias o fraccionamientos; la Sedatu cumple algunas funciones, pero lo cierto es que solo con el binomio subsidio-constructora es como se puede alcanzar la meta de oferta para la demanda de casas.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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