• Regístrate
Estás leyendo: Las excentricidades del poder
Comparte esta noticia

ADN mexiquense

Las excentricidades del poder

Eduardo Garduño Campa

Publicidad
Publicidad

El poder y dinero ciega a los que poseen ambos. Al grado de cumplirse caprichos absurdos como adquirir a precios exagerados artículos exclusivos o ser dueños de mansiones con decorados de oro y piedras preciosas o bien automóviles exclusivos diseñados al gusto. También mascotas de especies en peligro de extinción, por el simple hecho de darse un gusto.

Para muchos quienes se comportan así es porque tienen todo el derecho a disfrutar de su dinero y pueden hacer lo que quieran con él. Cierto, pero el hecho que disfruten de su dinero y su poder, no les da derecho a atentar contra el medio ambiente y las especies en peligro de extinción y mucho menos afectar los intereses de las mayorías por el simple hecho de cumplir con un capricho. Peor cuando quien ostenta el poder político lo utiliza para beneficio personal sin importar el daño que le causa a la población.

Tal es el caso de un político mexiquense que aprovechando el poder que tiene por su estrecha cercanía con el presidente de la República ordenó la construcción de un puente para que de su mansión en Valle de Bravo llegara directo a la Laguna y a su embarcadero particular. Y así evitar el paso por donde circula la mayoría de las personas.

En el kilómetro 4 de la carretera el Arco hacía Colorines. En tiempos del gobierno de Arturo Montiel se autorizó el cambio de uso de suelo y se creó una zona residencial muy exclusiva. Los políticos de aquella época y empresarios de siempre, así como los políticos recientes, se hicieron de lotes enormes donde construyeron sus residencias de descanso.

Uno de esos políticos muy cercano al presidente, se le hizo fácil construir un puente para que su mansión quede conectada directamente a la laguna del paradisiaco lugar y así evitar darle vueltas y juntarse con la chusma, pues también contará con su propio embarcadero.

Que construya o no los puentes que quiera. El problema es el daño que la causa al ecosistema y peor aún que mientras se realiza la obra privada se prohíbe la circulación por la carretera que comunica a Valle de Bravo con más de 30 comunidades como Colorines, Santo Tomás de los Plátanos, San Nicolás Tolentino y Otzoloapan, por citar algunas.

Hubo protestas y reclamos de los vecinos afectados por esta excéntrica obra a las autoridades municipales encabezadas por el alcalde Mauricio Osorio. Tanto por la obra como por las afectaciones que le causa a la población que la deja incomunicada por varias horas. El edil sólo se concretó a escuchar y lo que es peor, ordenó que patrullas de la policía municipal resguardaran a los que están trabajando en la construcción del puente.

Los habitantes expresaron su indignación porque se toleró el daño al ecosistema y sin importar que la carretera es muy transitada se cierre la circulación mientras se realizan los trabajos de la obra privada que le cumplirá un capricho a este político.

No es el único caso de políticos que han construido al amparo de su poder y para beneficio propio mansiones que con el dinero público o exigiendo a las autoridades municipales que distraigan recursos humanos para su servicio personal, obvio, pagados con el dinero del pueblo.

Qué pena. Ese político que construye el puente en Valle de Bravo, lleva el apellido con el que se fabrica tela.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.