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Lunes , 28.05.2018 / 05:14 Hoy

En sintonía

Y sus hijos, ¿están seguros?

Eduardo Arias

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En definitiva son las desgracias las que nos alertan y lamentablemente tienen que ocurrir para ponernos a pensar en que estamos haciendo bien y no; la reflexión sensata, sin morbo, ofrece la alternativa de corregir, aunque entre criticas se rescata muy poco, suele suceder entre muchos que solo miran.

Ya de por si es lastimoso pensar en la muerte de un ser humano el sentimiento se incrementa cuando se trata de un niño.

Las circunstancias por las que y como falleció una pequeñita en Altamira, más allá de indignación, pone en entredicho el cuidado y la atención del personal que labora en las escuelas públicas incluidos los profesores.

Que la niña haya tenido antecedentes médicos por una aparente deficiencia en su corazón no exime de responsabilidad a los empleados de la Secretaria de Educación, que mas atentos están a otros asuntos.

Esta responsabilidad debe estar dirigida a no atender prioridades dentro de las escuelas en las que, todos sabemos, se sigue comerciando a favor de unos cuantos que participan dentro de las mesas directivas.

Contar con áreas de enfermería básica no resulta oneroso considerando que está de por medio la salud e integridad de los alumnos, de sus propios hijos. Para eso ni padres ni directivos se han puesto de acuerdo, vaya ni siquiera lo han discutido.

Tampoco se trata de sugerir que instalen pequeños hospitales dentro de los planteles, con que los comités mixtos de protección civil a su interior funcionen correctamente con la capacitación que requieran, es mas que suficiente.

Pensar en lo que se debe hacer después de esta tragedia tiene consideraciones tan simples como brindar capacitación en primeros auxilios a todos los que participan con una labor en las escuelas, pasando igual por intendentes, profesores y hasta los propios alumnos que sobresalgan con ciertas características.

Lo deseable es que este fallecimiento haya dejado una lección y no quede solo en un hecho que a los pocos días se olvida, como ya han olvidado a la familia de la pequeña.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.

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