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Lunes , 22.10.2018 / 22:30 Hoy

En sintonía

Si la envidia fuera tiña

Eduardo Arias

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No cabe duda que el tiempo es invertido de diferente manera por cada individuo en lo que más les conviene, en actividades productivas o no, pero al final la decisión es propia considerando lo que la conciencia dicta, si es que la tienen.Es así como muchos funcionarios, al decir verdad la mayoría, se fueron de vacaciones un par de semanas en un hecho cuestionado por ciudadanos que sin afán moralista han destacado que quienes están para servir dentro de una administración están obligados a hacerlo durante el tiempo que dura su cargo. Aquí no se habla de empleados comunes sino de servidores públicos de primer nivel que fueron elegidos por una mayoría, desde el punto de vista constitucional, para encabezar los esfuerzos de una administración municipal.

Los alcaldes, síndicos y regidores no son trabajadores contratados por sus perfiles y menos aún por sus habilidades y destrezas; sencillamente llegaron a ocupar la responsabilidad que fue avalada por la ciudadanía que en muchas ocasiones ni siquiera sabía antes nada de ellos.Son además, estos funcionarios, los que nominalmente ganan mucho más que el resto de los trabajadores. Perciben un salario, se entiende que medianamente aceptable a la responsabilidad asignada, y una compensación que se duplica y triplica en algunos casos, lo que es considerado como inmoral, pues casi siempre permanecen en secreto y no son fielmente merecidos dichos ingresos.Las vacaciones, merecidas o no, son disfrutadas por los servidores que se autodesignan horarios y fechas del calendario a su conveniencia, sin considerar sus propios códigos municipales que sólo en el papel existen y no son aplicables en la mayoría de los casos.

Quienes en contraste siguen con su labor, los contados funcionarios de 24/7 que permanecen laborando, han aprovechado esta coyuntura para ganar espacios y simpatía entre la ciudadanía en cuyas necesidades no existe tregua y que al expresarlas, deben ser puntualmente atendidas por quienes estén presentes.Las críticas vertidas contra regidores que han decidido pintar bardas con mensajes en los que se comprometen a atender sus problemas, pareciera más un tema de envidia, envidia de la mala que es orquestada por aquellos que, desde una hamaca, ven escapar la posibilidad de al menos seguir sirviendo, cual obligación asumida.Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.

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