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Miércoles , 17.10.2018 / 00:35 Hoy

En sintonía

Incomprensible indolencia

Eduardo Arias

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Es un hecho que ha habido un cambio generacional entre los que participan, cada vez en menor proporción, en las campañas que Cruz Roja organiza año con año a fin de generar recursos que le permitan operar con desahogo sus miles de servicios que brindan gratuitamente.

En antaño, y no me remonto muy atrás, quizá 30 años, apoyar al organismo que tiene su origen gracias a los encuentros bélicos mundiales, era motivo de orgullo y hasta lo hacíamos en más de una ocasión durante la colecta anual que consistía en apenas unos días, tal vez un par de semanas.

Hoy por hoy muchos eluden el ánfora característica y hasta se jactan de no apoyar por un servicio que no necesitarán cuando todos sabemos que en la práctica difícilmente ocurrirá y quien así lo pueda presumir con seguridad es un dechado de buena fortuna.

El sostenimiento del organismo en cada municipio depende principalmente de los donativos que en particular realizan algunas empresas, también filántropos y en menor proporción del gobierno.

Sus gastos operativos también se solventan gracias a la capacitación que sus técnicos en urgencias médicas ofrecen a las empresas y desde luego por los traslados de aquellos enfermos que requieren ser llevados a atención a un centro hospitalario.

Sin embargo y si se considera que la intervención de la Cruz Roja en accidentes automovilísticos es primaria y que el gasto que representa desplazar unidades y personal a rescatar a lesionados ocupa prácticamente las dos terceras partes de su operación, ahí vienen los problemas.

Solo es cuestión de observar que casi todos los involucrados en accidentes viales cuentan con un seguro de vida y que compañías, esas sí son fines de lucro, sacan provecho de la Cruz Roja, no recuperan ni un centavo a la atención que por obligación moral deberían hacer frente.

Valdría la pena entonces que se trabajara en una legislación que obligue a estas empresas de seguros reintegren los gastos a la institución cuando acuden por humanidad a rescatar a sus clientes que pagan sus pólizas.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.

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