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Editoriales

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Que nadie se lo esperaba, pero el día de hoy se dará el registro de la nueva dirigencia del Partido Revolucionario Institucional, de Torreón. Y nadie se lo esperaba porque quien tendrá la responsabilidad de mejorar las condiciones y los números electorales del tricolor para “rescatarlo” del PAN es Eduardo Olmos Castro, ex alcalde y ex representante del Gobierno de Coahuila en la Ciudad de México, entre otros cargos. Contra todos los pronósticos, porque ya muchos se sentían cuasi líderes en ese organismo político, el que llega es Eduardo Olmos Castro quien se estará registrando por la tarde con su compañera de fórmula Olivia Martínez Leyva, ex candidata a diputada federal.





Que los dos traen la encomienda de reconstruir al priismo y ganar las próximas diputaciones locales en 2020. Lalo Olmos y Samuel Rodríguez, representante del gobernador en La Laguna harán mancuerna para conciliar intereses y buscar la unidad tanto del priismo como de los funcionarios estatales, y así poder avanzar hacia una de la principales metas del gobernador MARS que es recuperar Torreón.

A Samuel se le reconoce su habilidad como operador y además la ventaja es que no utilizará el puesto para buscar la Alcaldía de Torreón, como hubiera ocurrido con otros políticos. Tremenda labor le espera al saltillense “reactivado”, por el gobierno de Miguel Riquelme y por supuesto a Olmos, pero si de algo sabe es de la operación política.





Que durante la primera sesión ordinaria de Cabildo, en Torreón Ignacio Corona Rodríguez presumió posturas a nombre de la bancada de Morena, pero no esperó que la edil Leonor Jacob, quien también alardeó sobre los 18 años de militancia en las acciones del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, se deslindara de sus señalamientos por supuestos sobre ejercicios en la pasada administración zermeñista.

Otro momento incómodo para Corona Rodríguez fue cuando se pronunció en votar en contra de la designación de Antonio Loera como Director de Servicios Administrativos, pues al parecer no puso atención que ese funcionario no estaba en la lista de los que por ley debe nombrar el Cabildo.

Un tropiezo también fue el del Secretario del Ayuntamiento Sergio Lara Galván, quien nada más no logró memorizar el nombre de su nueva compañera, la regidora de Morena, María Elena Mireles a quien le cambió su apellido en varias ocasiones hasta que la aludida tomó la palabra para corregirlo. 


templete@milenio.com

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