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Sábado , 20.10.2018 / 06:58 Hoy

Recomendación del experto

Correr, sobrevivencia y reconocimiento

Editoriales

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El correr y caminar son formas de desplazamiento primitivo y esencial del hombre; por lo que dichas actividades están íntimamente ligadas a la sobrevivencia de la especie. En la antigüedad y hasta antes del descubrimiento de la agricultura, las hordas tenían que ir siguiendo los desplazamientos de los animales que les servían de alimento. Asimismo, el correr y trepar eran esenciales para escapar de los depredadores y salvar la vida.

Esto podría explicar, a pesar del dolor y el esfuerzo que esto implica, la necesidad, el placer y la emoción que se obtienen del caminar o el correr y del ejercicio en general.

Se ha comprobado que las actividades físicas, sobre todo aquellas que involucran movimientos y desplazamientos rápidos o prolongados, liberan varias sustancias: adrenalina, dopamina y específicamente; las endorfinas.

Hormonas y neurotransmisores, íntimamente ligados con los circuitos cerebrales de gratificación y placer, pero también con mecanismos neurológicos, que ponen a punto a los órganos de los sentidos y al aparato músculo-esquelético, preparando al sujeto para el ataque o la huida.

De esta explicación fisiológica y filogenética se entiende por qué el ser humano es proclive al ejercicio y a la competición.

Ello implica ganar; en la antigüedad, el desplazarse más lejos o correr más rápido, era obtener más y mejores alimentos o bien salvar la vida.

Por esto, caminar o correr implica una ganancia, que hacia la intimidad de la psique, hacia lo profundo del inconsciente, ahí donde hace frontera lo somático, con lo anímico, tal como en su momento lo señaló Freud, es una competencia por la vida, por la sobrevivencia.

Eso de: “lo importante no es ganar, sino competir”, es una falacia. El no ganar es para el inconsciente y para aquella parte primitiva de la psique involucrada en la sobrevivencia, la probabilidad simbólica de no alcanzar suficiente alimento o ser atrapado y devorado.

Bajo estas premisas, las actuales carreras pedestres, se han ido haciendo cada más populares y con una mayor afluencia de corredores, en ellas, todos ganan, todos reciben un “kit de participante”, playera conmemorativa, medalla, que también se le denomina presea, de presa, lo que se atrapa.

Este tipo de competiciones, no solo satisfacen necesidades primitivas y vitales de sobrevivencia, sino que también, sin que los organizadores de ellas lo sepan, satisfacen dos nichos psíquicos fundamentales, la sobrevivencia y el reconocimiento.

ALEJANDRO E. BENÍTEZ HERRERA
Internista/Psicoanalista
alexeldoc@hotmail.es

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