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Lunes , 25.06.2018 / 03:02 Hoy

Palabra del lector

2015-08-17

Editoriales

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Irrisoria, impunidad de Layín”, presidente municipal de San Blas

Hay personajes a los que les encanta llevarse los reflectores. No les importa si su imagen será buena o mala, sino aparecer a cuadro. Por lo general estas figuras, cuando se apoyan en un puesto político para lograr sus objetivos, carecen del conocimiento necesario para hacer un bien a la mayoría y, una vez que tienen la investidura del poder, se transforman en socialités que invierten más tiempo en la parranda y salir a cuadro, que en realmente hacer cambios políticos y económicos trascendentales en la vida de sus gobernados. Para encuadrar a este tipo de personajes, Hilario Ramírez Villanueva, Layín, presidente municipal de San Blas, Nayarit, es el mejor ejemplo. El edil cumple con su segundo periodo como munícipe, después de que en su campaña de reelección confesara que robó, sí, “pero poquito”, no como otros. No conforme con esto, el día de su cumpleaños organizó un festejo faraónico y gastó millones de pesos. Durante el baile de la fiesta, las cámaras captaron el momento en que levantaba la falda a una muchacha, pero no le importó al edil. Ahora, Layín nos regala la joya de que apadrinó una boda gay en Nayarit, cuyo costo fue de casi 120 mil pesos, seguramente tomados del erario público. ¡Claro! ¿De dónde más? El comportamiento de este hombre es el ejemplo más claro de lo que significa para muchos un puesto público. La impunidad de Layín ya ni siquiera mueve al coraje, sino a la risa.

Elba Téllez, Edomex


Errores en la escritura, un problema grave y generalizado en México, afirma

En las placas de la recién remodelada avenida Masaryk del Distrito Federal hay algunas con nombre de calles mal escritas. En una de ellas dice Arquímides, seguramente queriendo hacer referencia a Arquímedes, físico, astrónomo y matemático griego nacido en el año 287 a.C. Las erratas han suscitado las burlas de los mexicanos en redes sociales, y con justa razón. Sin embargo, en Masaryk no es el único lugar donde se pueden encontrar las fallas. En la exposición del Palacio de Bellas Artes sobre Miguel Ángel Buonarroti y Leonardo Da Vinci, la más importante que ha visitado el país y quizá Latinoamérica, las fallas en los textos de explicación son constantes. Algo imperdonable. Pese a que estas dos ejemplificaciones están en lugares que miles de personas pueden apreciar, también hay más errores flagrantes en la vida común y corriente del mexicano. Las redes sociales seguido se encargan de mostrar las carencias a la hora de escribir de los mexicanos, con lo que se demuestra que la mala ortografía, la falta de ganas para investigar la correcta escritura de un nombre y la poca vergüenza de incurrir en erratas demuestran que no es un fenómeno aislado o de un sector adoctrino por la CNTE, sino generalizado, pues las pruebas demuestran que se da en personas comunes y corrientes que utilizan las redes sociales hasta en aquellas que dirigen grandes actos o construcciones de la vida pública.

Néstor Duarte, Distrito Federal

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