• Regístrate
Estás leyendo: 2016-08-20
Comparte esta noticia
Sábado , 22.09.2018 / 12:50 Hoy

Palabra del lector

2016-08-20

Editoriales

Publicidad
Publicidad

Deporte, reflejo del desarrollo de un país

Después de los mediocres resultados obtenidos en los Juegos Olímpicos 2016 (por decir lo menos), México tiene que replantearse su proyecto de desarrollo de deportistas (si es que existe). Como es costumbre, el mexicano (fácil de palabra) crucificó, principalmente, a los atletas olímpicos aztecas. No fueron pocos los que, en redes sociales, los tacharon de mediocres o de dilapidadores de los impuestos (en los mejores de los casos). En otros (como el de Alexa Moreno), se metieron hasta con su físico (que simplemente no encaja con los estereotipos). No se trata de quién la hizo, sino de quién la pague. Las víctimas fueron los atletas, que a la hora de la verdad son quienes dan la cara a México y el mundo. Sin embargo, ellos solo están en medio de las disputas de egos y, muy seguramente, corrupción que hay entre las federaciones deportivas y la Conade, encabezada por Alfredo Castillo. Las federaciones no está dispuestas a abrirse a la transparencia y la Conade, en lugar de invertir en el desarrollo de deportistas, prefiere gastar en difusión. Si en este ovillo hay algo que importe, no es el deporte.

El deporte es una extensión de la guerra (con medios no violentos), una manera de exacerbar el nacionalismo, enorgullecer a un pueblo y demostrar al mundo el poder. Un país sin atletas, es un país sin guerreros, y un país sin guerreros es un país en decadencia (como diría Nietzsche). El deporte mexicano es el reflejo de nuestro desarrollo. Cuba (con alrededor de 11 millones de pobladores) tiene más medallas que el nuestro (donde hay más de 100 millones). Los resultados dicen más que las palabras.

Grigia Aldama, Edomex

Lamenta que gobierno no actúe contra la Iglesia

¿México es un Estado laico? Cualquiera diría de botepronto que sí, pero si piensa un poquito quizá dude. Esto viene a colación por el enfrentamiento que se está dando entre el gobierno federal y la Iglesia a raíz de la iniciativa de matrimonios igualitarios que envió el presidente Enrique Peña Nieto al Congreso de la Unión. También se podría aducir que México es un país de libertades, y la fe y la defensa de sus ideales es una de ellas. Sin embargo, la Iglesia no está respetando los límites de la fe ni de la religión; al contrario, está invadiendo las libertades de terceros y, de facto, está interfiriendo en el progreso de la ley y, por ende, en temas jurídicos, que nada tendrían que ver con la religión. De un tiempo acá la Iglesia mexicana desató una campaña de odio contra la diversidad sexual y, amparada en la protección de la familia, solivianta a las personas contra el sector homosexual. Primero golpea y después soba diciendo que su objetivo es no fomentar el odio; sin embargo, los ataques y el azuzamiento sistemáticos ahí están. Lo peor y más lamentable es que el gobierno no actúe y diga que la Iglesia se mueve dentro de sus libertades, cuando no puede existir ninguna ley que permita la dispersión del odio.

Noé Montes, Ciudad de México

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.