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Correos del lector

2018-03-26

Editoriales

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Liderazgo en la política

Las organizaciones empresariales, gubernamentales, incluso las familias necesitan un liderazgo, las que tienen un buen líder crecen, se apoyan, avanzan. En cuanto al líder, no es lo mismo tener poder que autoridad, el que tiene poder y carece de seguridad en el mismo, controla, no permite que los integrantes del grupo avancen, utiliza la fuerza más que la autoridad, castiga, amenaza, crea miedo, tiene miedo de perder el poder, de ser derrotado. El que tiene autoridad ayuda al crecimiento del grupo, confía en la capacidad de los demás, toma decisiones en consenso sin recurrir a la fuerza. La autoridad es un fenómeno social, el que la ejerce, tiene que ganarse el respeto: padres, maestros, jefes, funcionarios en el gobierno. La autoridad salva a la sociedad, pero también puede destruirla, el hombre más equilibrado corre el riesgo de estar fuera de la realidad con el poder que le da la autoridad. La autoridad política no es natural como la doméstica, el pueblo puede vivir oprimido en el autoritarismo, la dictadura y no le queda de otra que tolerarla como ha sucedido en varios países. El autoritarismo es la falsa energía del débil, el verdadero líder no necesita oprimir, ser tirano, ni causar miedo. En estos tiempos el líder político se ha empobrecido, ha perdido la confianza de los ciudadanos; la corrupción, la mentira, los dobles mensajes, el abuso de poder y con el poder de las redes sociales son tema de burla. En el mundo globalizado que compartimos necesitamos principios políticos más o menos compartidos, el paisaje mundial presenta grandes retos, la convivencia con países poderosos y los emergentes como el nuestro que luchan por el libre mercado, encuentra obstáculos, líderes autoritarios, enfermos de poder que obstaculizan los acuerdos, como el Presidente Trump, en su ignorancia utiliza el poder, no se da a respetar, utiliza la violencia verbal, en el abuso del poder, protege a los ricos y poderosos. En nuestro país con incipiente democracia, la existencia de partidos políticos y de elecciones no es suficiente para definir una democracia, el principio democrático fluctúa entre el autoritarismo y la permisividad hasta querer regentearlo todo, el problema es que no hay hombres de Estado que tengan las cualidades de líder democrático. En las campañas vemos candidatos con ambición de poder, hombres que han sido elegidos por intereses de su partido, seguidores que apoyan esperando les abran las puertas de los negocios, otros anuncian que “ya sabes quién” será el Mesías que viene a salvarnos. Discursos, viejas fórmulas sin presentar estrategias para regresarnos la paz y la confianza que nos han robado, metas a corto plazo para combatir la violencia que genera el negocio del narcotráfico tan empoderado en la oferta y la demanda. Los candidatos, discuten, se descalifican, mientras el pueblo sigue esperando entre los deseos irrazonables, la desilusión y la desesperanza. Las redes sociales saturan de información falsa, muestran nuevas dictaduras a la norteamericana, a la venezolana, y la mexicana, una dictadura perfecta dijo el Premio Nobel Vargas Llosa, pero, en estos tiempos, la dictadura se convirtió en permisividad. Vivimos cambios que no son necesariamente son progresos, sufrimos la decadencia de la gallina de los huevos de oro, el petróleo, que salvaría al pueblo de la pobreza, está en decadencia de tanto saquearlo. No perdamos la esperanza, tenemos otros recursos naturales y sociales, ingenio y sensibilidad

Rosa Chávez Cárdenas

Cambio de piel

Para nadie es extraño que en la actualidad políticos de todos partidos y colores cambien de marca como cambiar de camisa, según sea el caso, sin embargo, aunque se ha vuelto una práctica arraigada entre esa clase social, para los ciudadanos debiera representar un reflejo de la poca calidad moral y política de nuestros “representantes populares”, cuando un militante cualquiera de un instituto político cambia de parecer y muda sus simpatías y afinidades a otro que mejor le convenga o le convenza no tiene la mayor trascendencia, de hecho poco o nada nos damos cuenta, pero cuando quien se muda y cambia de piel es alguien que ha hecho carrera y se ha enriquecido con la representación y los colores de un partido que durante años le patrocino, si debiera importarnos, pues al fin de cuentas solo buscan seguir manteniendo un estilo de vida creado a costillas del erario público, y así como tirar una camisa sucia o una blusa según sea el caso, los políticos brincan entre plataformas e ideales políticos según les convenga o según las encuestas marque la tendencia del voto ciudadano, y lo que ayer defendían con uñas y dientes ahora los detenta y polariza, dice un dicho que cuando el barco se está hundiendo las primeras en saltar son las ratas, ¿será acaso que lo dicho pueda aplicarse a los casos señalados? Usted qué opina?; en nuestro Estado la tendencia electoral es muy clara o al menos eso parece, razón por la cual diputados y diputadas y hasta alcaldes tricolores hoy se quieren pintar naranja, no por el apoyo o reconocimiento para quien encabeza aquel proyecto político sino por no quedar fuera del presupuesto, la lealtad al dinero y al poder esta de manifiesto, los ideales partidistas se convierten en moneda de cambio cuando está en riesgo la nómina, así pues no me puedo imaginar a Messi cambiándose de camiseta y equipo a medio partido al ver que el Barsa está siendo arrasado y no podrá ganar la Champions y cobrar su bono de campeonato, pero bueno seguro estoy que hablamos de otro tipo de personas.

Pedro Javier Silvestre Rocha

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