• Regístrate
Estás leyendo: 2016-04-06
Comparte esta noticia
Miércoles , 18.07.2018 / 16:07 Hoy

Los correos del público

2016-04-06

Editoriales

Publicidad
Publicidad

Cuba sí, ¿yankees no?

En 1959, año del triunfo de la Revolución Cubana ya había sucedido el XX Congreso del PCUS donde Nikita Krushev, en 1956, había informado de los crímenes de Stalin a los partidos comunistas y, desde luego, el inicio de la coexistencia pacífica un poco más tarde. También en 1959, en Bad Godesberg, Alemania, los partidos socialdemócratas europeos habían abandonado a Carlos Marx y aceptado, en definitiva, la idea reformista de Eduard Bernstein -propuesta en 1901-, donde lo que importa no es ya la Revolución o fin, sino el movimiento en la liza en la democracia electoral. Contrafactualmente, podríamos decir, que el nacionalismo cubano del movimiento 26 de Julio, acompañado de otras fuerzas del mismo perfil y aún del PC cubano, que en un principio se opuso a la lucha armada, bien pudo continuar por la senda de la democracia teniendo el aval de los Estados Unidos. Hugh Thomas, en su clásica obra sobre Cuba menciona la opinión del presidente D. Einsehower: No entiendo, les compramos todo el azúcar y quieren pelearse con nosotros. Thomas menciona que no habiendo contrapeso liberal en Cuba ese partido era una organización débil; los dirigentes no comunistas no pudieron frenar la radicalización izquierdista del círculo rojo de Fidel, Raúl y Guevara. El caso de Hubert Matos es paradigmático, comandante de la Revolución pudo ver el cambio de la tradición liberal martiana a la ideología comunista que no compartió, razón por la cual fue encarcelado 20 años. Una vez declarado el carácter socialista de la Revolución en 1960 en alianza con la Unión Soviética, los dirigistas hegemónicos se declaran idólatras de la historia, “seguro de actuar frente a un porvenir válido, no se quiere ver en el otro más que a un enemigo que hay que eliminar, despreciable desde que es incapaz de desear el bien del hombre nuevo, o de reconocerlo”, dice Raymond Aron en El Opio de los intelectuales. Tal es la razón del totalitarismo cubano inspirado en el modelo leninista de predominio del partido sobre la clase, y en Cuba, sobre la sociedad en su conjunto. Con la llegada de Obama a Cuba el desiderátum de la dirigencia cubana es realizar una Perestroika sin Glasnov, cambio económico sin cambio político. Pero la experiencia nos enseña lo contrario: La política seguirá siendo el arte de elegir sin posibilidad de rectificación en coyunturas imprevistas y según un conocimiento incompleto de la realidad. Los revolucionarios cubanos siempre han imaginado que iban a comandar, no algunos elementos, sino el todo. Por tales motivos, diremos que es deseable un cambio terso, de terciopelo como sucedió en Checoeslovaquia con Vaclav Havel pero, de no ser así la implosión parece ser un camino inédito sobre el cual no es posible predecir la aurora de una sociedad democrática.

Emilio Pérez Ramos

“Panamá papers”

En el escándalo Panamá papers salieron los trapitos al sol, acá en México ya supimos que Juan Armando Hinojosa, dueño de grupo Higa, la constructora consentida del sexenio, es el prestanombres en turno del presidente para esconder la riqueza inexplicable y de paso evadir impuestos, 100 millones de dólares nada más con este despacho, sepa Dios cuántos millones más en otros paraísos fiscales. Con estas pruebas y lo de la Casa Blanca bastaría para pedir la renuncia de cualquier presidente, pero ya sabemos que en México no pasa nada, la corrupción siempre queda en la impunidad total protegida por los legisladores del PRI y el Verde.

José de Jesús Ornelas Jiménez

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.