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Sábado , 18.08.2018 / 19:25 Hoy

Los correos del público

2015-11-30

Editoriales

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Transporte público

La “regularización” del transporte público es un aumento disfrazado porque el servicio sigue siendo pésimo y el estado de buena parte de las unidades, deplorable. Tanto el gobierno como los permisionarios le hacen al tío Lolo, ya que en tanto no cambien las condiciones laborales de los trabajadores del volante, éstos seguirán correteándose y rebasarán a quien se les atraviese, invadirán carriles izquierdos, cambiarán derrotero donde se les antoje, no subirán pasaje y lo bajarán donde les pegue la gana. Para que la ansiedad y el estrés no sigan marcando los ritmos laborales y el estado de ánimo de los choferes, es conditio sine qua non que gocen de seguridad social, un salario justo, minutos de descanso y ejercicios, que los tiempos de recorrido se ajusten al caos que es la vialidad en la ZMG, y se les capacite en el manejo de unidades y en atención a los usuarios. Que las condiciones de trabajo sean humanas y amigables, ¿es mucho pedir?

Gustavo Monterrubio Alfaro

La FIL en Guadalajara

Año con año se celebra la Feria Internacional del Libro (FIL). Según algunos expertos, quizás sea la segunda más importante del mundo. Pero, ¿por qué una FIL en un país que prácticamente no lee libros? A la FIL de Guadalajara, según su página web, asisten alrededor 750 mil personas, con 44 países representados por sus editores, con 21 mil profesionales del libro y más de 2 mil editoriales, del total de asistentes 160 mil son niños. Según la última Encuesta Nacional de Lectura, los mexicanos leemos en promedio 2.9 libros/año. México ocupa el lugar número 24 de los países que más leen. Irónicamente solo en uno de cada dos hogares en México se tiene entre uno y 10 libros que no son escolares. El 54 por ciento de los mexicanos no leen cotidianamente y el 35 por ciento asegura no haber leído un solo libro. El 40 por ciento de los mexicanos jamás ha pisado una librería, y el 70 por ciento de los mexicanos lee lo mismo que antes o menos. ¿Entonces qué es lo que motiva a muchos de los asistentes ir a la FIL si no son lectores habituales? Creo que es evidente que la FIL es solo un “pretexto” más seguramente en muchos de ellos no existe la intención de ser un lector y mucho menos llevar una lista de libros para adquirir o conseguir. Otra realidad es que una FIL y la promoción de la lectura no nos hace ni nos hará grandes ni mejores personas, aun a pesar de reconocer las bondades de la lectura. Es importante desmitificar que nuestro problema nacional no sólo es de lectura, cuando es evidente que la falta de lectores se debe a problemas de nuestra estructura socioeconómica, política, educativa y cultural. Los libros son libros, son objetos hechos por hombres, cuando se lee quien nos habla es una persona. Los lectores asiduos o no, deben de saber que los libros y su lectura nos exigen diálogo, reflexión y discusión. Por lo anterior la sola presencia de una FIL es insuficiente para fomentar la lectura, mucho menos el solo asistir. Tampoco es obligado pensar que el acto de leer nos haga intelectualmente mejores. Sin embargo sí debemos de reconocer que a través de los libros podemos explorar hasta el infinito, que los libros son una fuente de conocimiento, que ser ávidos lectores es mejor que ser un analfabeta, que en la lectura podemos encontrar las respuestas que la vida nos plantea, y que el mundo pudiera ser mejor si todos leyéramos un libro frecuentemente. Así que vayamos corriendo a la FIL y hagamos nuestro Buen Fin del libro y no lo agarren con la famosa pregunta de ¿cuáles son los tres libros que más le han marcado?

Sergio Prieto

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