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Miércoles , 20.06.2018 / 20:52 Hoy

Los correos del público

2014-12-09

Editoriales

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Reflexiones
El 26 de septiembre del 2014 será inolvidable para nuestro país. La desaparición de 43 estudiantes de una escuela Normal Rural en Ayotzinapa, Guerrero. Hace mucho tiempo nos ha tocado vivir un gran estado de descomposición social y política. Vivimos asustados, inseguros. Cuántas cosas hemos visto y saber de sus consecuencias. Es difícil olvidar lo sucedido en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. Podemos hablar de los muertos de Acteal, Chiapas, y de muchas otras cosas que nos muestran que la impunidad, la corrupción está en todas partes. Si nos preguntamos dónde está la corrupción es mejor preguntarnos dónde no está. En el segundo sexenio panista se declara la guerra al narcotráfico ¿y qué pasó? Se habló de miles de muertos. Se aumentaron los secuestros, los levantones, se pusieron de moda las fosas clandestinas, de muchos no se supo ni quiénes eran ni quien los asesinó. Existen acciones que producen reacciones terribles. Hasta guerras y revoluciones. Y hablando en forma pueblerina pero que son frases llenas de sabiduría. Esta fue la gota que derramó el vaso. Y eran 43 jóvenes normalistas asesinados brutalmente por bestias con formas de seres humanos, sus cuerpos ya muertos, quemados y sus cenizas arrojadas a un río para no dejar evidencias. Qué sadismo, qué saña. ¿Cómo resarcir el dolor de cada padre y cada madre de esos 43 jóvenes todavía llenos de ilusiones? Eso desató la furia, una conmoción que tuvo resonancia hasta en otros países. Empezaron las manifestaciones en diferentes ciudades del país. Protestas que se mezclaron con el vandalismo, que no se justifica. Se dice que el tiempo es como un analgésico que ayuda a disminuir el dolor. Los padres de estos jóvenes se aferran a la esperanza de que sus hijos no están muertos, pero si ojalá fuera así ¿dónde están? Qué bueno fuera pudieran mandarnos una señal de donde los tengan, en la montaña, en la sierra, en alguna cueva, que nos llamen, que nos griten, que nos digan que no están muertos. Yo felicito a Tonatiuh Bravo Padilla, rector de la Universidad de Guadalajara, por el apoyo a las manifestaciones y protestas que se han hecho en contra de los causantes de tan horrendos crímenes. Lo mismo al líder de la FEG, José Alberto Galarza Villaseñor, joven luchador. Al ITESO y a otras tantas organizaciones que se han unido a las manifestaciones. ¿Qué hará la justicia con los culpables? Entre ellos el ex presidente municipal de Iguala y su esposa. ¿Les expropiarán sus bienes y los repartirán entre los padres de sus 43 hijos desaparecidos? Ojalá así fuera. Pasando los años, Ayotzinapa quizás se convierta en un lugar muy conocido. Periodistas, historiadores, otros por curiosidad de saber cómo sucedió todo. Algún director de cine querrá hacer alguna película basada en los hechos que ahí sucedieron. Pero los padres de todos estos jóvenes asesinados al terminar sus versiones creo yo, sus ojos estarán llenos de lágrimas diciendo: Y eran 43.
Óscar E. Rodríguez Járquin
El tiro por la culata

A tres meses de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, siguen las manifestaciones, sigue la indignación y siguen creciendo los reclamos y las consignas contra el Presidente Enrique Peña Nieto, a tres meses de acontecidos los hechos más que conocidos por todos, quien carga hoy con la culpa y la responsabilidad de presentar vivos a los estudiantes resulta ser el titular del Ejecutivo Federal; ¿y el ex gobernador de Guerrero?, ¿y el ex presidente municipal de iguala?, ¿y el PRD, en donde están? Ahora resulta que los dirigentes del PRD lanzan vituperios y reclamos a EPN y encabezan manifestaciones y se solidarizan con las victimas y reclaman desde su insulsa izquierda que el Gobierno Federal presente vivos a los desaparecidos; en donde queda la responsabilidad moral y política de éstos, en donde la responsabilidad de quien aun a sabiendas de las andanzas, los negocios y la dudable riqueza de José Luis Abarca y su señora esposa, lo postulo para candidato y no solo eso le apoyo y le levanto la mano el día del triunfo electoral, hoy todo mundo culpa a Enrique Peña Nieto inclusive exigen su renuncia, el PRD en cambio se lava las manos y se libra de la culpa cuando era este quien Gobernaba en ese Estado y en Iguala y cuando se ha comprobado la participación, planeación y ejecución de aquellos hechos dolorosos, que falta de escrúpulos, que falta de integridad hasta para un político, con qué facilidad pasaron de señalados a señaladores, de acusados a acusadores; sin duda existe una responsabilidad del Gobierno Federal, la tardanza en dar respuesta y la falta de exposición de los hechos existentes; sin embargo, los culpables intelectuales y materiales están convictos y confesos, ojala y la historia en su infinita sabiduría sepa poner ante los ojos de la gente la verdad y la justicia, sin que nos salga el tiro por la culata.
Pedro Silvestre

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