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Domingo , 27.05.2018 / 07:15 Hoy

Los correos del público

2014-05-06

Editoriales

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Síndrome

Los trabajadores y sus organizaciones padecen el síndrome de la izquierda: la secular división, y son tan curiosos como su contraparte, lo que sea que se llame izquierda: claman hasta la saciedad por la unidad, pero bregan por lo contrario. Los trabajadores iniciaron su evento alrededor de las 9:40 en la Plaza de Armas, montaron dos templetes sobre la calle 16 de Septiembre, es decir, llegaron juntos, pero cada uno armó su propio tinglado, uno al lado del otro, elaboró su lista de oradores y escuchó a sus respectivos dirigentes.

El contingente que siguió y ocupó el mismo espacio, es el sempiterno contingente autodenominado independiente, etiqueta que otros también reclaman para sí, y que ha hecho suyo el corredor Glorieta de la Normal-Plaza de Armas.

Y la columna proveniente de la Plaza Juárez fue la última en arribar y se plantó frente a las puertas de Palacio de Gobierno, en virtud que policías municipales se habían posesionado del kiosco desde temprano. Estos son los más ortodoxos, pues apelando a una chusca definición de democracia, todas las organizaciones convocantes hacen uso del micrófono. Lo hilarante de este infundio democrático, es que reducen la participación a dos minutos –y aún así el evento dura extenuantes horas- y tienen derecho a intervenir organizaciones que suman unos cuantos miembros, que se cuentan con los dedos de una mano y sobran. Lo que no les importa a estos tozudos demócratas es que enfadan a la gente, no a su gente acostumbrada a escuchar la retahíla de choros refriteados. No se quieren dar cuenta que si quieren llegar a la gente común que pasa por allí o se detiene a escuchar, sencillamente logran la repulsa de ésta, por la reiteración de las consignas y discursos, y porque son ciudadanos que les interesan propuestas y demandas concretas que armonicen con sus problemas cotidianos. Lo gracioso del primero de mayo es que la vario pinta colección de organizaciones que se da cita, no escuché a una que gritara lo contrario, apelan a la unidad del movimiento obrero, de hecho en todo espacio y lugar lo hacen, pero todas se afanan en mantener, ahondar y fortalecer la división. Incluso son tan ingenuas que en su seno incuban el huevo de la serpiente, pues hay profesionales de la división a los que se les suele encontrar en casi todos los movimientos, con ese único fin. Y en el colmo, las organizaciones en lugar de expulsarlos, los acogen, los protegen y los consideran luchadores sociales tenaces.

¿Cuándo aprenderán de las experiencias unitarias de otros países? Tal vez hasta que la lumbre les llegue a los aparejos, pues la experiencia muestra que la división es inmanente a las organizaciones no oficiales, por la fractura inducida desde el poder y la que engendran las contradicciones teóricas y de estrategia, y en ocasiones por desavenencias personales, y por el infantilismo del movimiento obrero que no evoluciona a acciones convergentes con fuerzas afines y de otro ámbito.

Gustavo Monterrubio Alfaro

Pésima actuación

Nos dice el señor Emilio González Abud en su carta que en 40 años de trabajar en empresas jamás había visto que hiciera pública una acusación como la que hicieron con La Volpe sin tacto y sin juicio previo, pues yo aplaudo que esté cambiando esa cultura del ocultamiento porque eso provoca que sigan presentándose más casos.

Aunque no comulgo con su forma de manejar Chivas, creo que Vergara actuó bien en el caso La Volpe, respaldando plenamente a la mujer víctima de atentado a su pudor, avalada y reconocida como una profesional de conducta intachable durante muchos años por todos lo que están en la institución y por tanto con cien por ciento de credibilidad. Si la acusación se hizo pública es porque La Volpe es una persona pública, no se hubiera podido hacer de otra manera, nos dice que no había pruebas, claro que había pruebas qué mejor prueba que la aceptación por parte de La Volpe ante el presidente de Chivas y el auxiliar Ortega, tal como se dice en Derecho, a confesión de parte relevo de pruebas, también hay un video donde entra desnudo y solamente con una toalla en la cintura a la oficina de la podóloga, el que haya aceptado firmar un finiquito inmediatamente y esperar al otro día con abogado al lado para hablar, es la típica conducta de quien se sabe culpable. A los acosadores y abusadores sexuales hay que exhibirlos, sacarlos a la luz, es la mejor manera de prevenir y proteger a las víctimas, a mí me parece que hay una doble moral en aquellos que piden ocultar los hechos, la omisión o el ocultamiento es una especie de complicidad, es lo mismo que sucedía con los casos de abuso en la iglesia, y se defendían con los mismos argumentos, hay que creerle a las víctimas, nadie se va exponer por gusto al escarnio público, nadie pasa por tanta vergüenza y dolor como ellos, encima para acusar y probar tienen que revivir una situación traumática y muchas veces la burla y la incredulidad de mucha gente.

Mauricio Cerna Bustamante

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Fax: 3668-3105

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