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Martes , 17.07.2018 / 19:38 Hoy

Función Sabatina

2015-09-26

Editoriales

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LA ESTELAR

Nombre: El Incógnito.

Peso: Sin peso.

Estatura: Sin estatura.

Nombre: Leonel El Explosivo Charnichart.

Peso: No pesa, y es lo peor.

Estatura: Nadie la sabía.


¿UNO CONTRA TODOS? Leonel El Explosivo Charnichart sorprendió a propios y extraños en el establo (Ayuntamiento) local, cuando en su calidad de síndico que parecía que no quebraba un plato, se decidió y rompió toda la vajilla al referirse a un medio local (del que no dijo nombre): “Enanos de tapanco” y “expertos de banqueta” intentaron desestabilizar las acciones del gobierno. “Es frecuente, una información destructiva que más que afectar a una administración, afecta a la propia sociedad, ya que exacerba la opinión de la sociedad en contra de los gobiernos”, dijo, no sin que antes muchos de los integrantes del Ayuntamiento, pensaran que esos calificativos eran para ellos. Algunos se pusieron el saco de enanos de tapanco o de expertos de banqueta. Amén.

***

KO

EL ESTADIO LEÓN ES MÍO

Todos los que defienden al Estadio León como una pertenencia del pueblo leonés, tienen razón y no tienen razón. En efecto, el Club León y su estadio fueron construidos por parte del Gobierno del Estado para promover el deporte del futbol en beneficio de la ciudadanía. Pero ¿Qué parte del estadio es mía y proporcionalmente a cuánto equivale esa misma?

En el pleito ya eternizado por la posesión del inmueble (que ya no de los terrenos aledaños porque en estos ya hay un hotel y centro comercial), incluso Roberto Zermeño (padre y junior) dicen que la propiedad es de los leoneses y que ellos lo único que quieren es sentarse a negociar y que para ello se puede hablar de manzanas o naranjas (dinero, dinero, diría el niño rapero).

Lo que quieren Roberto Zermeño y su socio Héctor González es dinero, dinero. Incluso, desde que Bárbara Botello era candidata en el 2012, Roberto Zermeño le pidió 100 millones de pesos a cambio de desistir del litigio por el Estadio León, confirmó la propia diputada federal.

Ahora no dicen cuánto quieren por el estadio, pero tampoco sabemos quién les daría la cantidad que propusieran ¿el Municipio, el Gobierno Estatal, la Federación, empresarios salvadores, o todos unidos porque el estadio es de los leoneses?

Aquí lo importante es que jurídicamente se unan fuerzas para que en ese plano se les quite finalmente la propiedad a los Zermeño y su socio celayense y estos se queden como el perro de las dos tortas. Sin dinero y sin estadio.

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