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Sábado , 20.10.2018 / 10:26 Hoy

Intimidades colectivas

#Noalagandalle: civismo y “máximo diez artículos”

Edgar Salinas Uribe

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¿Has discutido con alguien porque se estaciona en un cajón para personas con discapacidad y no es una de ellas? ¿O con quien tira al suelo basura como si fuera tan correcto como gracioso? ¿O con alguien cuyo carrito del súper lleno lo forma en la línea de una “caja rápida” que ostenta la leyenda MÁXIMO DIEZ ARTÍCULOS? Yo también.

Y bueno, eso no necesariamente nos coloca del lado de los (generalmente) a sí mismos llamados “buenos”, cosa que además de poco sirve si el otro bando posee una estructura de incentivos sociales suficientemente atractivos como para no cambiar su conducta: desde la impunidad institucional que goza el malandro a gran escala hasta el agandalle cotidiano premiado con el aplauso colectivo.

De pronto enfrentar a una persona que se monta en alguna de esas prácticas no es sencillo. Casi siempre hay que considerar en los escenarios posibles el enfrentamiento verbal, los saludos maternales e, incluso, en palabras del poeta mayor de esta tierra, “llegar a las manos”.

“¿A ti qué te importa?”; “vengo de prisa”; “¿eres el dueño de la calle?”; “eres el dueño de la tienda?” son algunas de las respuestas que he escuchado y a decibeles por encima de la desviación estándar.

Pues sí me importa porque vivo en esta ciudad y la quiero limpia. Y la prisa no es excepción para estacionarse en cajones destinados a personas con discapacidad. Tirar la basura en la calle o en lugares públicos es un modo de apropiarse de ella. No soy el dueño de la tienda, pero esta caja y ése letrero tienen un objetivo funcional por el bien de todos.

A veces me pregunto por qué esas conductas de ciertas personas y concluyo que las hacen precisamente por ser esas personas. Es decir, no las harían si no fueran como son. Son lo que hacen cotidianamente, no lo que publican en Facebook.

Educarnos en la convivencia es posible. El civismo se aprende y se enseña. Rasgamos vestiduras cuando la insensatez gubernamental apaleó la formación cívica y ética en las escuelas, cosa que no debió suceder; pero nuestra condición social exige conformarnos también en más entornos de socialización: familias, clubes, organizaciones, etc., y claro que pasa por el premio y la sanción social y legal.#Noalagandalle.


twitter.com/letrasalaire

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