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Domingo , 27.05.2018 / 21:36 Hoy

Intimidades colectivas

Coahuila: ¡hasta la lluvia es política!

Edgar Salinas Uribe

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Durante muchos meses el alcalde de Torreón navegó en aguas tranquilas en pos del prometido cargo. La carabela que zarpó de Torreón con la intención de gritar ¡Saltillo a la vista!, tuvo largas jornadas de soleado trayecto. Pero la semana pasada el cielo se nubló y la barca comenzó a hacer agua.

En un rato que la tormenta amainó, la pregunta de un ciudadano compartida en redes sociales puso en evidencia las limitaciones del gobernante fuera de su zona de confort.

Pertinaz pero impertinente, la lluvia quizá no inundó, pero sí enlodó diversas aspiraciones a puestos políticos en nuevos puertos. Apelando a la oportunidad, otros contendientes hicieron de Tláloc su dios aliado.

Lo cierto es que para la clase política coahuilense ya hasta la lluvia es política. Para unos, la inundación es evidencia de la necesidad de cambio, para otros un escollo más rumbo al puerto buscado. Aunque, para el ciudadano, lo de siempre: afectación.

En su columna del sábado, Liébano Sáenz hizo un análisis de la estructura de la alternancia electoral en los últimos años en México. En el 71 por ciento de las entidades que han tenido elecciones ha habido alternancia.

Ese dato alarma a quienes están en el poder; anima a quienes lo buscan a través de un cambio y debería ser recordatorio para el ciudadano de su propio poder.

Sáenz explica ese porcentaje de alternancia a partir de tres variables que, en resumen, son: 1) número de partidos-candidatos 2) humor y percepción social: corrupción, inseguridad, situación económica; 3) calificación del gobernante.

Si estas tres variables fueran a explicar lo que le espera a Coahuila en 2017, hay una alta probabilidad de alternancia en el gobierno estatal (toda vez que muchos municipios ya la han tenido y, por cierto, eso no ha impedido inundaciones cuando Tláloc se ha enojado).

El tablero electoral en Coahuila está movido. Llueven encuestas a granel. Hay confesión pública de intenciones. La oposición toma sus carriles y avanza más con la propulsión del error contrario que con un acelerador propio. Saben que la mesa está servida.

Si por humor fuera, podemos anticipar el resultado para 2017. Pero las elecciones son aritmética. Ganará quien sepa sumar.


twitter.com/letrasalaire

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