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Miércoles , 26.09.2018 / 02:49 Hoy

Crónica de Torreón

Tsai Yüan, la villa agroindustrial

Dr. Sergio Antonio Corona Páez

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Desde el 24 de febrero de 1893 hasta el 15 de septiembre de 1907, nuestra población se llamó oficialmente “Villa del Torreón”. Dicho día de septiembre fue elevada al rango de ciudad. Sin embargo, Torreón no era cualquier villa.

Era un pujante centro agroindustrial, ubicada en el cruce del Ferrocarril Central Mexicano y el Ferrocarril Internacional Mexicano.

Era una población de carácter agroindustrial. Algodón convertido en hilados y tejidos; su semilla, que exprimida brindaba el aceite que servía para fabricar jabones, y con cuyos residuos se alimentaba al ganado.

Para 1910, apenas con 14 años de villa y tres de ciudad, esta pujante población llamada Torreón contaba con un ferrocarril eléctrico, el tercero del país; dos fábricas de hilados y tejidos de algodón, una era “La Fe” con 500 operarios y un millón de pesos de la época, de capital, y la otra, “La Constancia”, con 300 operarios y un capital de cuatrocientos ochenta mil pesos.

La joven población contaba también con una fábrica de aceites de algodón y de jabones denominada “La Unión” con 200 operarios y un capital de un millón de pesos.

Había asimismo una fábrica de artefactos de ixtle, cuya razón social era “La Laguna”, con 100 operarios y un capital de doscientos mil pesos. Torreón contaba también con una fábrica de cerveza, que laboraba con 31 operarios y un capital de ciento cincuenta mil pesos. Existía también una fábrica de excelentes ladrillos, muchos de los cuales aún adornan las viejas construcciones citadinas de la época.

Esta fábrica operaba con 150 empleados, y contaba con un capital de cien mil pesos. En cuestiones de metalurgia, Torreón contaba con una fundición de hierro, con 45 obreros y sesenta mil pesos de capital.

En este mismo rubro entra la “Compañía Metalúrgica de Torreón”, con un capital de dos millones y medio de pesos. Otras fuentes de empleo eran: la fábrica de cerillos, con 69 obreros y un capital de veinte mil pesos; una fábrica de muebles que laboraba con 18 obreros y un capital de diez mil pesos; una fábrica de artefactos de madera, de 15 operarios y diez mil pesos de capital; una fábrica de bebidas gaseosas, de 20 operarios y diez mil pesos de capital.

Recordemos que hablamos de Torreón con algunas de las factorías con que contaba en 1910. Sus capitales sumaban unos seis millones de pesos, y los obreros superaban por mucho los 1,500.

Entre los muchos empleados de la Metalúrgica en 1906 contamos a Adolfo Barrera, contador; N.G. Bresthorton, químico; C.W. Cain, ayudante de maestro mecánico; José Elizondo, agente general; H.F. Goodjohn, ensayador; Ernesto Harmes, ingeniero superintendente, W.F. Holliday, maestro de albañiles; Martin Karg, fundidor; Ángel Lines, fundidor; Ernesto Madero, presidente de la compañía; J.H. Madam, ingeniero; C.H. Martín, maestro mecánico; Hugh Mc Callick, jefe de hornos; J. Pepper, fundidor; J. Whitehead, ensayador.

Había tal generación de riqueza agroindustrial en la villa, luego ciudad de Torreón, que incluso llegó a tener nombre chino, y era este un nombre emblemático: TSAI YÜAN, “Jardín de las Verduras” por la horticultura, en la que tanto destacaron los numerosos torreonenses de origen chino.


www.cronicadetorreon.blogspot.com

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