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Domingo , 23.09.2018 / 12:04 Hoy

Crónica de Torreón

La vieja identidad

Dr. Sergio Antonio Corona Páez

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Quizá una de las primeras menciones explícitas sobre una manera de ser compartida socialmente por los laguneros —no necesariamente la actual— es la que encontramos en el Censo y estadística de Parras (1825).

Este censo, que en su época incluía la parte coahuilense de la Comarca Lagunera hasta la boca o Cerro de Calabazas al poniente de Torreón, fue levantado por el ayuntamiento de la villa de Parras en el año de 1825. Fue rubricado el 25 de enero de 1826, cuando era presidente de la jurisdicción política el señor José Ignacio de Mijares, notario y vecino de la villa desde finales del siglo XVIII. Para su descripción y análisis tuvimos a la vista la fotocopia depositada en el Archivo del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana Torreón, la cual procede a su vez del Instituto Estatal de Documentación de Ramos Arizpe, Coah.

En las páginas 43-44, el señor Mijares hace una descripción de la manera de ser de los habitantes “del país de La Laguna" Al hablar de los habitantes del “país” no se está refiriendo a la República Mexicana, sino al Partido de Parras, que abarcaba toda la Comarca Lagunera de Coahuila, e incluso tiene el cuidado de anotar que su elogiosa descripción no se debe a un lagunero, sino a una persona que proviene de otra parte (él mismo) y que le mueve un espíritu de “veracidad, rectitud, justicia y experiencia” “de más de 30 años”.

Al hacer este ejercicio descriptivo del carácter de las gentes que habitaban el “país” o comarca, es claro que Mijares percibe una identidad diferenciadora de las gentes de otros lugares de la República. Su origen foráneo le ayuda a ver con más claridad y contraste. Y ¿qué es lo que dice sobre los habitantes del País de La Laguna? Dice Mijares en el texto del censo de 1825:

“Carácter de las gentes: activos, enérgicos, intelectuales, especulativos, profundos, empresarios, sobrios, fieles, sociales, patricios, generosos, rectos, valerosos, y más que todo, religiosos”.

La identidad es una manera compartida —de ser y de actuar ante la vida— por un grupo o una comunidad. Se trata de rasgos culturales que son característicos de una comunidad y, por lo tanto, diferenciadores.

La primera cualidad que el cartógrafo lagunero Núñez de Esquivel (en 1787) e Ignacio Mijares (en 1825) atribuyen a los habitantes de Parras y su jurisdicción (el Partido completo de Parras, Comarca Lagunera de Coahuila) es el de ser “buenos trabajadores” o “activos”. Sin duda alguna, la cultura de estos laguneros era una cultura del trabajo.

Precisamente las tareas agrícolas en los numerosos ranchos, haciendas y agostaderos de los marqueses de Aguayo y condes de San Pedro del Álamo, así como la ganadería trashumante de estos aristócratas, requerían de una continua migración de jornaleros dentro de sus propiedades, siguiendo el curso de las estaciones y necesidades. Estas circunstancias fueron creando, al paso del tiempo, una consciencia de regionalidad, de relación de identidad social asociada a un territorio específico, el antiguo País de La Laguna, actual Comarca Lagunera.


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