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Viernes , 20.07.2018 / 20:45 Hoy

Columna de Dieter Holtz

Vinculación entre sector productivo y universidades: tarea inconclusa

Dieter Holtz

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A pesar de que el tema tiene años en el debate público y es un objetivo del sistema de educación superior de cada administración, la realidad es que 54 por ciento de los empleadores del país reporta tener dificultad para cubrir vacantes. Lo anterior de acuerdo con una encuesta realizada recientemente por Manpower, que arroja que la principal razón es que no encuentran candidatos que cubran el perfil. Por el otro lado escuchamos que un número importante de egresados universitarios no consigue empleos calificados y considera que los conocimientos y habilidades adquiridos en la universidad no mejoran sus probabilidades de encontrar trabajo. Estos datos dan cuenta de una clara desconexión entre ambos mundos: empleadores y universidades, de la cual los más afectados son los jóvenes egresados. De ahí que debemos reconocer que la vinculación entre el sector productivo y las universidades es una tarea inconclusa, pues aún falta mucho por hacer para lograr que la educación superior en México sea pertinente.

Si bien la función de la universidad no es únicamente aumentar la empleabilidad de los egresados, es un hecho innegable que los estudiantes y sus familias esperan que la inversión de tiempo y recursos que realizaron para cursar una carrera, les brinde las herramientas para tener un mejor futuro. Las alternativas pueden ser muchas, un buen empleo, emprender un negocio, dedicarse a la investigación o docencia, o cualquier otra oportunidad para crecer personal y profesionalmente. Para contribuir al logro de estos fines, la oferta de las universidades debe responder al contexto económico y social actual. Es por ello que la vinculación entre las universidades y las empresas debe ser prioritaria para mejorar la formación de los jóvenes.

La Encuesta Nacional de Vinculación (Enavi) realizada por el CIDE, fue encomendada precisamente para diagnosticar las condiciones en que se encuentran las capacidades institucionales de vinculación en las instituciones de educación superior en México. Uno de los resultados de este ejercicio fue que a pesar de que la mayoría de las instituciones de educación superior cuentan con programas de servicio social, únicamente 31 por ciento de los estudiantes que lo realizan se quedan a laborar en el mismo lugar, lo cual sugiere que esta modalidad de vinculación tiene un impacto limitado para facilitar la transición de la universidad al primer empleo. Similarmente, los datos obtenidos arrojan que únicamente 43 por ciento de los responsables de las áreas de vinculación manifestaron que sus docentes realizaban estancias en empresas, pese a la relevancia que tienen este tipo de prácticas para actualizar los conocimientos de sus docentes. La encuesta encontró también que uno de los principales inhibidores de la colaboración entre las universidades y empresas es el desconocimiento de la oferta, lo cual indica que hay amplios espacios de oportunidad para reforzar la vinculación entre ambos.

La experiencia en otros países nos dice que hay que cumplir al menos con las siguientes condiciones para lograr este objetivo: en primer lugar, debe haber un sistema de información robusto de seguimiento de egresados de todas las universidades que permita conocer la trayectoria de los jóvenes al terminar la universidad. A partir de estos datos se puede hacer un diagnóstico informado sobre la pertinencia de sus conocimientos y habilidades en el área de empleo y posición profesional, de los principales retos a los que se enfrentan para encontrar trabajo, y con ello trazar estrategias y políticas públicas para orientar la vinculación universidad-empresa. Segundo, se requiere que las instituciones de educación superior y el sector productivo tengan canales de comunicación que aseguren un diálogo constante y fluido, que se establezcan convenios de colaboración con metas conjuntas y concretas que incluyan tareas, fechas y responsables. En tercer lugar se debe buscar la participación de los empleadores en el diseño, revisión y/o actualización de los planes y programas de estudio para asegurar que incluyan las habilidades requeridas en el cambiante mercado de trabajo. Hace falta incentivar también las prácticas profesionales y pasantías para brindarles experiencias prácticas a los estudiantes, y facilitar su transición laboral. Se debe impulsar la educación técnica y orientarla a las industrias con mayor potencial de crecimiento. Cuarto, otorgar estímulos fiscales a las empresas que contraten a recién egresados de la educación superior y, finalmente, la quinta condición es evaluar estas iniciativas para determinar su alcance y resultados en términos de vinculación entre empleadores y universidades, y a partir de ellas realizar los ajustes necesarios para garantizar el logro de las metas planteadas.

*Presidente y director general de Laureate México, la red de universidades privadas más grande del país

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