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Lunes , 18.06.2018 / 16:36 Hoy

Sin titubeos

Óscar Álvaro: Extraño “trasplante”

Diana Mancilla

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La Constitución es tan clara que no necesita interpretación: todos somos inocentes hasta que la representación social no demuestre lo contrario. Esta norma siempre ha sido aplicada al revés y muchos han sufrido procesos tortuosos, para ellos, amigos y familias.

Ese parece ser el caso de Óscar Álvaro Montes de Oca, de 23 años de edad, estudiante de excelencia y graduado como sociólogo con todos los honores en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), acusado de transportar una maleta con 20 kilogramos de cocaína, detenido el viernes y llevado de inmediato por la PGR al penal de alta seguridad de Tepic.

La versión de la familia es: cuando Óscar arribó al aeropuerto internacional de la ciudad de México, desde Argentina, su maleta no apareció en la banda de equipaje que correspondía s su vuelo.

Cuando el estudiante la reclamó, casi una hora después de su llegada, policías federales lo aprehendieron acusado de transportar drogas, a pesar de que dijo que la maleta con la droga, y que portaba su nombre, no era de él.

Hay más: el maletín de Óscar inicialmente pesó 10 kilogramos, pero terminó con el doble, a decir de los familiares que han pedido revisar los registros.

La PGR está obligada a verificar esto y para ello dispone de los medios inmediatos para hacerlo.

Podría revisar las cámaras instaladas en los aeropuertos en los que estuvo Óscar y, si en verdad quiere llegar al fondo y no salir con un ramplón y generalmente estúpido "usted disculpe", puede determinar si hubo o no un trasplante de equipaje. El estudiante es inocente hasta que el ministerio público no pruebe sus acusaciones y en tanto no lo declare culpable un juez. Casos semejantes de cambios de "maletas" ya se han dado antes, como el de una profesora en Veracruz.

Más allá, la PGR tiene los medios para evitar un proceso tortuoso al joven y un viacrucis a la familia, que debe conseguir dinero para viajar a Tepic. Si un proceso cerca de los hogares de los inculpados es un infierno, poco se comprende su traslado a un penal tan lejano a su residencia donde está la crema y nata del crimen organizado. Ojalá haya voluntad para esclarecer la situación.

OTRA DE POLICÍAS

Y en otra torcedura de la ley, mal la pasó el reportero Luis Antonio Miranda Domínguez, de un diario local, al ser detenido por policías municipales de Texcoco cuando hacía su trabajo en una nota roja, de las que abundan por la incompetencia policial.

La orden la dio un agente del MP, molesto porque el Luis tomó gráficas de un cadáver, resultado de una balacera. Zalamero, el director de la policía Roberto Hernández cumplió el encargo, a pesar de conocer al informador. El jefe de prensa, Javier Sandoval también calló. Lo dejaron en libertad tras exigirle que probara que trabajaba en el medio local. Una barbaridad, pues.

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