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Sábado , 21.07.2018 / 15:19 Hoy

Correr para crecer

Respeto al maratón

David E. León Romero

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“Para ser un buen
corredor, primero debes
ser un buen atleta”
Jay Johnson
Atleta, escritor y entrenador

Enfrentar con exceso de confianza al maratón tiene un altísimo riesgo. La relevancia que han cobrado las carreras de larga distancia, como lo son los ultramaratones o triatlones, hacen ver al maratón como una competencia menor, sin embargo, su dureza y complejidad estarán siempre vigentes.

Hace algunos años, me encontraba en la fase final del entrenamiento para intentar cruzar la meta de mi primer Ironman, una competencia compuesta por tres etapas: en la primera se recorre una distancia de 3.9 kilómetros nadando, durante la segunda se transitan 180 kilómetros en bicicleta y en la tercera y final, se corre un maratón.

El entrenamiento había sido largo y extenuante, compuesto por sesiones exigentes prácticamente todos los días de la semana, siendo las de los sábados y domingos las más largas, que alcanzaban hasta seis horas de duración.

A un mes de mi competencia, asistí al maratón de Nueva York, uno de los cinco maratones más importantes del mundo gracias a su altísima demanda y su impecable organización. Llegué a la ciudad con una gran seguridad y motivación por el entrenamiento que había realizado, que no era precisamente para maratón, pero que me hacía sentir físicamente en mi mejor momento. En el pecado llevé la penitencia. Encaré el maratón con exceso de confianza, pensando que con relativa facilidad lograría romper mi récord personal.

Comenzó el maratón en un marco excepcional y en medio de una multitud de corredores que estuvo presente de principio a fin. Crucé el medio maratón en un extraordinario tiempo, pero también registrando un cansancio nunca visto, señal de que el final no sería como lo había planeado.

Cerca del kilómetro 30, mientras mi velocidad caía drásticamente, el dolor crecía en la misma proporción hasta verme detenido por completo por ahí del kilómetro 34, con sensación tremenda de impotencia y decepción. Después de algunos minutos, comencé de nuevo, alternando lapsos de trote y caminata, hasta cruzar la meta. Detuve el cronómetro muy cerca de mi peor registro.

El aprendizaje fue claro y doloroso: independientemente de tu capacidad y entrenamiento, al maratón se le enfrenta con respeto.

Abastecimiento: Te recomiendo el libro This Mum Runs escrito por Jo Pavey, atleta, medallista y madre. Una historia fascinante e inspiradora.

Twitter@DavidLeonRomero

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