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Lunes , 23.07.2018 / 09:34 Hoy

Correr para crecer

Paciencia

David E. León Romero

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“¿Cómo correr un ultramaratón? Saca el pecho, pon un pie delante del otro, y no pares hasta que cruces la línea de meta”
Dean Karnazes
Ultramaratonista

Casi todas las adversidades se superan con los tenis puestos: la lluvia, el cansancio, la desvelada, el cronómetro, la tristeza, el desamor, el duelo y la soledad, entre muchas otras. Sin embargo, existe una que solo se supera modificando nuestra forma de correr o quitándonos temporalmente los tenis: una lesión.

Estamos acostumbrados a historias de esfuerzo incansable y lucha persistente, es decir, a librar los retos a través del movimiento sin pausa. ¿Pero qué sucede cuando el cuerpo nos pide parar, afectado por el dolor que produce una lesión? La impotencia, la ansiedad y la desesperación nos invaden.

Desde el sofá, observamos a través de la ventana al vecino volver a casa exhausto después de su sesión de entrenamiento, encendemos la tele y casualmente se transmite la repetición del maratón del fin de semana, y nuestras redes sociales se desbordan con mensajes de orgullosos corredores aquí y allá, acrecentando nuestra frustración, mientras nosotros no podemos dar un paso sin dolor.

Lo única solución está en aceptar la situación con paciencia y serenidad, siguiendo al pie de la letra la medicación, reposo y terapia recomendada. Intentar comenzar de nuevo sin estar totalmente recuperado, eleva las posibilidades de recaer con mayor severidad. El periodo de recuperación puede ser aprovechado para prepararnos en otras áreas, consumiendo la infinidad de materiales existentes, que pueden mejorar nuestro entrenamiento físico y mental.

Sugiero estar alerta, prestando atención a los mensajes de tu cuerpo para identificar la diferencia entre un dolor común que no debe detenernos y una verdadera lesión, y ante la aparición de la segunda, lo más adecuado es tomar decisiones drástricas de la mano de un especialista, sin perder el tiempo en remedios que pudieran empeorar la situación.

Nada más doloroso para un corredor, que no poder correr. Si estás lesionado, lucha pacientemente por recuperarte, si no lo estás, sal a correr agradecido por hacerlo en completa salud.

Abastecimiento: Te recomiendo leer el libro Run Fast, Eat Slow, escrito por Elyse Kopecky y Shalane Flanagan. Una opción para mejorar tus tiempos y perder algunos kilos comiendo nutritivamente.

Twitter@DavidLeonRomero

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