• Regístrate
Estás leyendo: El Clásico no tiene dueño
Comparte esta noticia

El color de Faitelson

El Clásico no tiene dueño

David Faitelson

Publicidad
Publicidad

La semana del Clásico en México comienza con pocas expectativas en Coapa y en Verde Valle, pero ni el América podría ser tan bueno como lo marcan los números, ni Chivas tan malo como dictan los suyos.

Aquellos que esperan un juego extremadamente desequilibrado o una “catástrofe” el sábado están equivocados. El América mantiene números muy sanos, pero es un equipo que parece carecer de intensidad y Chivas no engaña a nadie, sigue mal, sigue buscando condiciones en la cancha que le de esperanza y certeza a su futuro, pero al menos, ya dio señales de que quiere y puede pelear en la cancha.

Los dos equipos más populares de México saldrán a jugar con objetivos diferente por delante: El América tratando de convencer y convencerse asimismo que tiene el futbol para ser el campeón y el Guadalajara para tratar de mostrar que el nuevo y último cambio de entrenador debe propiciar la plataforma de salvación definitiva y de un regreso a los estándares que marca su jerarquía e historia como club.

Y la semana promete ser interesante. Más allá de las frases y los lugares comunes (“no hay que confiarnos”, “lo único que importan son los tres puntos”, “ellos son mejores de lo que dicen sus números”) y la usual apuesta que seguramente no tardará en hacer pública Jorge Vergara, más allá de todo, está la pasión, el colorido y la tradición que esta combinación significa para el aficionado mexicano.

América y Chivas tienen la obligación de jugar por su gente. De entender que más allá de la cancha, están dos “pueblos” grandes y maravillosos que han aportado al crecimiento de nuestro futbol y también a la cultura e idiosincrasia de una nación. ¿Cuántas historias, cuántos cuentos, cuántas relaciones de amor se han forjado a través de las tribunas del Clásico, frente a la televisión, mientras América y Chivas competían en la cancha? Las “herencias pasionales”, el vínculo entre padre e hijo al tiempo que el balón rueda. El campeonísimo, don Chava Reyes y el Tubo Gómez, el América de Reinoso, del Pichojos, de Cristóbal y de Tena, la bronca de los ochenta, Zague, Bravo, los goleadores de la época moderna, el amarillo y el rojiblanco y todo lo que se forjó y creó alrededor de ello. El Clásico no le pertenece ni al América ni a Chivas, ni a Televisa ni a Vergara, ni a Azcárraga, el Clásico debe ser visto como una propiedad que el aficionado al futbol en México elevó hasta el nivel de una tradición y de una idiosincrasia.

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.