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Jueves , 18.10.2018 / 09:08 Hoy

Déjame te pregunto

¿Y usted conserva al niño que lleva dentro?

David Aarón Cárdenas

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De toda la lista de celebraciones y acontecimientos mundiales, la de hoy en mi particular punto de vista es de las más significativas.

En nuestro país el 30 de abril es cuando se festeja al niño; como muchas otras festividades es producto de la recomendación de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), para reconocer y reafirmar los derechos de todos los menores de edad en el mundo, aunque para este organismo el día oficial es el 20 de noviembre de cada año, ya que coincide con la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño, el caso de México es distinto, motivado de manera obvia (si es que le gusta la historia) porque el día que la ONU pidió, se empalma con la celebración de la Revolución Mexicana.

Además, este día ya se celebraba desde antes de la petición de las Naciones Unidas, en los anales de nuestra historia se tiene documentado de que por allá de 1924, en la época de Álvaro Obregón y con José Vasconcelos al frente de la Educación en el país, se instauró este día del mes de abril para que en México se celebrara a la infancia.

S bien la lógica indica que esta etapa debe ser la mejor de todas en nuestra vida, la realidad es cruda y dura, en nuestro país de acuerdo a un estudio recién publicado por el CONVEVAL y la UNICEF (instituciones de peso y reconocidas), uno de cada dos niños vive en la pobreza, son pequeños que en su mayoría no tienen acceso a seguridad social, a una casa digna o inclusive a una educación de calidad, y ni que decir de la carencia alimenticia que presentan, datos fríos y violentos para mí, porque muestran algo que no puede ser ni aceptable ni sostenible.

Son estas celebraciones las que nos deben de abrir los ojos y más allá de hacerles simples festivales escolares, permitirles no llevar uniforme a la escuela, regalarles dulces o juguetes, o llevarlos a comer a su lugar de preferencia (para aquellos padres que pueden), como si se tratara de un día de “fiesta”, que no dejan de ser “llamaradas de un día”, debemos por obligación nosotros los mayores, reconocer la situación de los más desfavorecidos, y concientizarnos de la importancia de trabajar día a día por su bienestar y su desarrollo.

No termino por aceptar que en la calle haya menores teniendo que trabajar para ganarse ya no la vida, si no al menos algo para llevarse a la boca para comer, y que muchos de ellos son obligados por los propios padres a hacerlo, para “contribuir” a la familia.

Un niño debe ser un niño punto, debe estar aprendiendo dentro de un aula, jugando con otros niños, siendo cuidado en su salud y siendo protegido ante cualquier atentado que su persona pueda tener, pero parece que a pesar de tantos años de civilización, seguimos sin poder darles lo mínimo necesario.

Es así que esta “fiesta” tan especial para ellos, debe ser para nosotros, la necesidad de darles protección y reconocimiento dentro de la sociedad de la que forman parte, debemos garantizarles un trato digno y humano, y dejar de lado la barbarie consumista que las grandes tiendas departamentales invitan a cometer año con año, en gastos muchas veces totalmente innecesarios.

Nuestra función como padres, es ayudarles a reconocerse el día de hoy como seres humanos con valor, con derechos y obligaciones inalienables y con la capacidad de poder expresarse en total libertad.

Hidalgo no es la excepción, los niños de este nuestro Estado se encuentran creciendo, aprendiendo a vivir, entendiendo cómo funciona nuestra comunidad, es nuestra obligación darles lo que se merecen: cariño, protección, un hogar, en otras palabras debemos garantizarles su bienestar y con ello el logro de su felicidad.

El Gobierno también debe hacer su parte y seguir teniéndolos como una prioridad en sus políticas públicas para seguir generando acciones concretas a favor de la niñez, al hacerlo, nos estaremos asegurando que cuando crezcan, serán mejores personas y por ende mejores ciudadanos que conformarán una sociedad más provechosa para todos.

Sin duda hoy hay motivos para celebrar con ellos, recuerde que usted también paso por esa maravillosa etapa en donde quería o ser superhéroe o una princesa, donde un helado sin importar el sabor lo llenaba de alegría, y una tarde en la calle con los amigos de “la cuadra” era suficiente para hacerlo a usted feliz. Así que empiece a cuidarlos como se merecen, son la semilla de la esperanza de un Hidalgo más fuerte y exitoso.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx

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