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Jueves , 18.10.2018 / 14:03 Hoy

¿Ser periodista y “morir” en el intento?

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En la semana que termina se celebró en nuestro México el día del periodista, y sí, aunque usted no lo crea ese día existe, y se presenta para conmemorar a todos aquellos que ejercen esta profesión; día seleccionado a raíz de la muerte del considerado padre del periodismo en México, le hablo de Don Manuel Caballero, alguien que en su momento marco una tendencia muy particular de cómo ser reportero en este nuestro país.

No hubo mucho aspaviento en los medios, sin embargo, la celebración no puede dejarse pasar, por la sencilla razón de que ser periodista en nuestro territorio, es tener un tiro al blanco en el pecho, es ser un candidato a recibir una bala que termine con su vida.

Actualmente México es uno de los países más peligrosos para los periodistas, el último comunicado de Reporteros Sin Fronteras y del Comité para la Protección de Periodistas, mencionan que en el 2017 fueron asesinadas 65 personas en el cumplimiento de este deber en todo el mundo, de las cuales 12 perdieron la vida en nuestro país, esto es una cifra histórica para una región que no tiene zonas de conflicto bélico, el nuestro es el país más peligroso de todo el Continente Americano para esta profesión.

Nos pone a nivel nada menos que de Siria, Afganistán e Irak, aunque le parezca irreal estamos en el top 5 del mundo, y es que aquí nuestros periodistas son asesinados por la guerra silenciosa que se está librando, le hablo por supuesto del narcotráfico y de la delincuencia organizada.

Estos crímenes han tenido en común la impunidad, y evidencian una laxa manera de hacer investigación por parte de las autoridades, y que impide al final el derecho a la justicia para el asesinado y su familia.

Así las cosas, aprovecho además para aclararle lector mío que yo no soy un periodista, estoy muy lejos (mucho en verdad) de ejercer esta profesión, primero porque no la estudie (se debe estudiar ciencias de la comunicación), y segundo porque esto seguro de no tener las credenciales suficientes para ser considerado como un reportero, yo solo soy un columnista de opinión.

Estos dos oficios son aparentemente parecidos y en ocasiones se confunden, las personas al periodista le dicen columnista y viceversa, pero en el fondo son distintos.

El periodista es un profesional capacitado para sintetizar, jerarquizar y publicar la verdad y la transparencia de una información recolectada con responsabilidad, honrando la verdad y la moral, su objetivo es mostrarle a la sociedad los sucesos culturales, políticos y económicos de forma objetiva y real, para que la gente esté informada acerca de su realidad y del acontecer diario, y así pueda tomar las decisiones que mejor considere.

Los columnistas, por el contrario, somos personas en su mayoría de diferentes profesiones, que contamos con algo de conocimiento que nos permite colaborar en los medios con diferentes enfoques, y que expresamos una opinión de un tema en particular, con lo que provocamos diferentes posturas y debates entre nuestros lectores.

Los columnistas no somos periodistas, somos gente que se nos brinda la oportunidad de utilizar un espacio para escribir, interpretar, suponer, contravenir, hablar bien, hablar mal e imaginar sobre lo que acontece o acontecerá, mientras que el periodista trabaja en la frontera de la información real y basada en hechos.

Nosotros somos personas que opinamos sin retribución alguna y que, en muchas ocasiones, nos metemos en problemas, solo con el objetivo de mostrarle a usted lector mío algún hecho específico, y esto provoca que muy fácilmente los que nos leen, nos atribuyan errores y nos critiquen cuando nos pronunciamos por algún tema público, la columna pues, es una reflexión y un razonamiento, que lleva en sus líneas la personalidad de quien la escribe.

En mi caso en este 2018 cumplo ya una década de estar haciéndolo semana con semana

Honre usted al periodista, a aquel que por lo menos en nuestro país, arriesga la vida cuando se anima a publicar lo que encuentra, y celebre con gusto (si es de su agrado por supuesto), las ocurrencias del columnista, ambos son necesarios para el medio periodístico.

Sin embargo, hoy por hoy, el primero vive todavía bajo la agresión, la amenaza, la censura, la inseguridad y el peligro de tener un atentado contra su vida, y estos simples hechos, son suficientes para que se le de todo el aprecio y el respeto que se merece.

Que pase usted un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx

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