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Lunes , 18.06.2018 / 00:23 Hoy

Déjame te pregunto

¿Con los Tenangos, un comercio justo?

David Aarón Cárdenas

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En medio de esta vorágine política también hay espacio para conversar de otros temas por demás importantes.

Hidalgo tiene una comunidad rural amplia, y dentro de esta sus zonas indígenas siguen siendo afortunadamente grandes, de norte a sur varias son las poblaciones que cohabitan con nosotros y una en particular es de llamar mi atención.

En la zona Otomí Tepehua se encuentra enclavado el Municipio de Tenango de Doria, con más de 200 kilómetros cuadrados alberga además a la Ciudad que lleva su nombre y a pequeñas poblaciones con evidente pasado indígena.

Tenango es de origen náhuatl y significa “En el lugar de los muros”, y la parte de Doria es en alusión al Coronel Juan C. Doria, primer gobernador del Estado en la época de Juárez, es un lugar que de algunos años para acá ha comenzado a ser nombrado con mayor recurrencia.

En esta región se elaboran los ya reconocidos mundialmente Tenangos, que son bordados multicolores sobre piezas de manta; en su mayoría son manteles, pero también hay bordados hechos para bolsas, blusas, camisas, chamarras, cinturones, carteras, porta celulares y un sin fin de aplicaciones más.

Si no ha tenido oportunidad de verlos, por favor busque uno y se dará cuenta que generan una experiencia visual muy especial, son llenos de colorido, de movimiento y algunos de trazos casi perfectos. Sus bordados representan la forma de vida cotidiana de esos pueblos de la sierra, animales de todos tipos desde pájaros, perros, bueyes y uno que otro alebrije, hasta paisajes como la siembra, el carnaval, la cosecha del maíz, una boda, el día del muertos, la entrada de la primavera, etc. Cualquier momento es válido para plasmarlo en un pedazo de tela.

Esta artesanía representa aún en esa región el principal sustento de cientos de familias, los confeccionan, los venden y es su alternativa para poder sobrevivir.

A pesar de que el Gobierno del Estado ha hecho esfuerzos grandes para empoderar a estas comunidades, especialmente sus mujeres quienes son las que en su mayoría confeccionan Tenangos, a través de Hidarte, la Secretaría de Desarrollo Social, la intervención del IMPI para la creación de la marca “registrada “Tenango de Hidalgo” para salvaguardar y proteger el derecho de autor de sus creaciones. Hoy en día aún cientos de estas personas viven al día, por la sencilla razón que son muy mal pagados en su trabajo y en algunos casos hasta explotados en la confección de sus prendas.

Insisto, se ha dicho mucho que se les está ayudando, han nacido además de lo que hace el Gobierno, varias asociaciones que suben en redes sociales todo lo “bueno” que hacen por sacar adelante a estas mujeres, pero en varios casos hay una verdad muy dolorosa, el pago por sus prendas dista mucho de ser justo y equitativo.

Se les ayuda para asociarse y ser empresarias, se les capacita para tener mejor calidad en sus prendas, se les instruye para vender mejor, pero a final de cuentas lo que aún siguen recibiendo por el pago de su extraordinario trabajo es irrisorio.

Además le digo que si bien en algunos casos estas mujeres si llegan al consumidor final, a usted y a mí, en otros y que son la mayoría, terminan por vender sus bordados a intermediarios que con el “título” de diseñadores de modas, asaltan en despoblado a esta gente y usan su trabajo para a su vez confeccionar prendas de “primera calidad” a precios de grandes boutiques.

De buena fuente sé que actualmente muchos son los que viajan a esa zona de Hidalgo, compran por docenas bordados de terminados exquisitos en $150, $300 o $500 pesos y con ellos, confeccionan sus propias prendas como bolsas, carteras, pantalones, blusas y camisas que terminan siendo exhibidas y vendidas en $2000, $3000 o $6000 pesos y con el descaro de decir que fueron confeccionadas por manos indígenas.

El colmo del cinismo, fue cuando cuestione a un supuesto “diseñador” si creía que esto que estaba haciendo era justo, su respuesta me dejó frío: “Yo no tengo la culpa que esa gente le ponga ese valor a su trabajo, si ellos me venden su producto a ese precio, a ese precio se los pago, no estoy haciendo nada malo”.

¿Es acaso esto comercio justo? ¿Se está respetando al artesano? ¿En verdad se le está ayudando a revalorar su trabajo? Pero sobre todo ¿Se le está permitiendo que cobre lo justo que es mucho más de lo que cobra actualmente, por cada uno de sus bordados?

Aún falta mucho por hacer, aún falta mucho por ayudar, no confundamos un supuesto apoyo con robo en despoblado de esta gente, se trata de hacerlos autosuficientes y no de usarlos para beneficio propio.

Es triste, pero cierto, le pido que la siguiente ocasión que asista a una de estas ferias que varias asociaciones en Hidalgo están haciendo, para “posicionar” a estas mujeres y sus productos y le quieran vender un Tenango o bien alguna otra prenda que contenga este tipo de bordado, pregunte cuánto dinero le dieron al artesano que lo confeccionó y si es el mismo artesano quien se la vende, no le regateé y pague lo que debe ser.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx

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