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Lunes , 24.09.2018 / 07:47 Hoy

Déjame te pregunto

2017-09-09

David Aarón Cárdenas

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No puedo dejar pasar lo acontecido el jueves cerca de la media noche, si bien todos ya han hablado del fenómeno, noticieros, periódicos, redes sociales y demás, no es para menos el haber vivido el terremoto más fuerte de los últimos 100 años, tan así es, que apenas ayer Enrique Peña Nieto ha declarado ese día como luto nacional, tal como lo es el 19 de septiembre con el ya tristemente famoso temblor de 1985.

A pesar de que Pachuca por tradición no es una zona donde los temblores se sientan, este si se sintió y fuerte, no nada más en la capital, sino en varios municipios de Hidalgo.

El asunto está, que muerto el niño se quiere tapar el pozo, afortunadamente no paso a mayores en nuestra ciudad y zonas aledañas, no hubo decesos graves, pero se evidencio que en general no tenemos mucha idea de qué hacer en casos como estos.

Está bien que la página web de Protección Civil Nacional, se haya ya actualizado y muestra ahora “hartísima” información de qué hacer en caso de un terremoto, sin embargo, por estas tierras ojalá sirva lo acontecido para que entonces si se pongan manos en el asunto, y además del sin fin de recomendaciones por esta época de lluvias “excesivas”, que nuestro Gobierno Estatal nos hace, también se empiece a hacer un programa más formal y controlado de qué hacer en casos de desastres por movimientos telúricos.

No me tache de negativo, sé que los programas a nivel federal existen, están bien diseñados, pero cuando empiezan a bajar a todos los Estados de nuestro país, la cosa se empieza a empantanar.

En la práctica, lo que ocurre en caso de desastre es que la primer autoridad que entre en contacto con el mismo, es la que debe entrar en auxilio en lo que se da parte a las instancias especializadas en Protección Civil, las que en papel corresponden a la autoridad de cada municipio y si este de plano no puede, entra el gobierno estatal y a su vez cuando a este se le sale de las manos, llega la federación para auxiliar.

En todos los casos anteriores lo que debe quedar claro es que en una situación de emergencia, el auxilio a la población debe constituirse como una función prioritaria de las áreas de Protección Civil, por lo que las instancias de coordinación deberán actuar en forma conjunta y ordenada.

De ahí mi inquietud al ver como en casi todos los municipios de nuestro querido Hidalgo, no se le da la importancia requerida y peor aún, en muchos casos estas dependencias terminan siendo dirigidas por gente poco competente.

Varios de los expertos que trabajan en el ramo, me han dicho que el área de Protección Civil es la menos querida en cada adminsitración pública, y que no se le da su real importanica hasta que una tragedia ocurre en la comunidad, descubriéndose en muchos casos, que no se estaba preparado ni se tenía el equipo necesario.

Esto es más que la simple supervisión de rupturas de vías de agua, o atender enjambres de abejas en escuelas. Estas dependencias deben estar a cargo de un verdadero profesional que sepa atender zonas de riesgo y auxiliar a personas afectadas por contingencias, además de responder a solicitudes específicas de la población, alguien capacitado y certificado en manejo y control de todo tipo de desastres.

Así que este sismo tan “atípico” para estas tierras, es sin duda un buen catalizador para que el Consejo Estatal de Protección Civil de nuestro Estado, instaurado con bombo y platillo por Omar Fayad Meneses allá en el mes de mayo, comience a hacerse más presente, y coordine y una todos sus esfuerzos para generar esa cultura de la prevención tan ausente en nuestra sociedad.

Eduación es la respuesta, y al menos se debería empezar con mayor fuerza el ejercicio del simulacro, ya que éste es la mejor manera de garantizar la correcta evaluación de edificios y la implementación de programas preventivos para la gente.

Sin duda, estar preparado contribuye a reducir el temor, la angustia y las pérdidas que acompañan a los desastres. Las comunidades, familias e individuos debemos saber qué hacer y dónde buscar refugio. De igual forma, tenemos que estar preparados para desalojar nuestras casas, y refugiarnos en albergues públicos y saber cómo atender nuestras necesidades médicas básicas.

Y sí, creo que mucho del esfuerzo de nuestro gobierno, deberá concentrarse en generar en la población esa conciencia colectiva e individual de auto-protección y auto-preparación para enfrentar con el conocimiento y responsabilidad necesarios los desastres que estén por venir, porque de algo usted y yo querido lector podemos estar bien seguros, el del jueves fue un “verdadero” temblor, pero sería pecar de inocentes el pensar que será el único, varios más, tarde que temprano habrán de llegar.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx

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