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Sábado , 21.07.2018 / 10:06 Hoy

Sin edición

Clases de sentido común

Daniela Mendoza Luna

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La conversación comenzó con el mal hábito de fumar; sobre lo desagradable que es el olor, lo mal que hace a la salud y al medio ambiente. Hasta ahí, parecía una charla de convivencia entre docentes que esperan su siguiente clase, pero en determinado momento alguien dijo: “Lo peor es que las que más fuman son las jovencitas”.

La vuelta de tuerca necesaria para que todo el grupo se diera a la tarea de hacer sus aportaciones sobre “cómo es que ahora toman tanto como los hombres”, “el horrible vocabulario que manejan” y “su mal comportamiento”.

La célebre frase: “Ya no se dan a respetar” hizo su aparición; la voz era disonante, una tesitura masculina, el único varón de la mesa lanzó la consigna y como si se tratara de alimento tras meses de ayuno, el resto de las convidadas a la mesa lo engulló con especial fruición.

El hombre ya no volvió a hablar, había cumplido su función; dar a las mujeres el material necesario para seguir su charla y derivarla hacia lo mal que está la juventud, y especialmente las mujeres, hacia sus hábitos “libertinos”; recordarán anécdotas de su infancia y adolescencia, y el respeto que en esos tiempos había hacia los padres.

Una generación llevada a juicio, consignada y sentenciada en cuestión de minutos por las personas que se supone deben ayudarlas a continuar su formación como profesionales. No escapa a mi entendimiento que sea un comportamiento recurrente.

Siglos de condicionamiento sobre el “deber ser” de una mujer pesan todavía sobre miles y millones de mujeres, que a su vez en algún momento fueron criticadas y así en un ciclo sin fin que no respeta nacionalidades, clases sociales o nivel de estudios.

¿Cómo romper con un ciclo tan dañino? La pregunta me dio vueltas en la cabeza todo el camino a la oficina, poco más de una hora por el tráfico de Ruiz Cortines, y de pronto clarito me llegaron las palabras de mi madre, que nada me enseñó de feminismo, pero sí de sentido común: “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”. Aplica para todo.

Twitter: @dameluna

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