• Regístrate
Estás leyendo: ¿Quién no circula?
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 13:43 Hoy

Sobre la mesa

¿Quién no circula?

Daniel González Romero

Publicidad
Publicidad

La medida tomada por el Gobierno de la Ciudad de México ante el reciente agravamiento de la contaminación ambiental, lo que ha generado un intenso debate sobre el programa-estrategia del "hoy no circula", tiene más complejidad de la que oficialmente públicamente se acepta. Su magnitud contiene una extensa lista de delicadas aristas en su fondo. Ocultar tal realidad ocasiona que broten los efectos del problema por otras vías en vez de solucionarlo. A estas alturas, luego de bastantes años de este esquema de acciones en lo que antes se llamaba Distrito Federal, agregada la condición de la multiconurbación que abarca territorios de otros Estados y se denomina Zona Metropolitana –como en Guadalajara y otras grandes urbes–, lo único evidente a deducir de esta estrategia-programa, es que las acciones hasta hoy realizadas no funcionan ni resuelven el verdadero fondo del problema. La prohibición selectiva de no circular, de no utilizar el automóvil para desplazarse por la ciudad, se nos aparece así con un perfil retórico y de emergencia política, con tufo demagógico.

Habrá que reconocer, por alguna parte, que a pesar de la importancia que pudiese esto tener para conservar niveles sanos de calidad ambiental -como una preocupación que toma en cuenta y atiende la salud de los habitantes-, haber tenido que suspender la puesta en función esa medida, exhibe la debilidad de las formas de enfrentar sectorialmente no solo este problema, sino también el conjunto de sus procesos vinculados que significan la raíz multiplicada de lo que sucede en las urbes del siglo XXI. En esta perspectiva, desde un presente atiborrado de observatorios y supuestos de participación ciudadana, podemos ubicar lo que pasa hoy en Guadalajara. Para nadie, creemos, es difícil notar, ver, experimentar cotidianamente, lo que pasa, cómo y pensar y comentar en charlas de café o académicas, lo que está por venir en esta ciudad de no modificar los enfoques oficiales que se tienen al respecto; no se diga ya las ideas de solución que se intentan llevar a cabo cuando de la contaminación ambiental se trata, respecto de únicamente de quien sí o no circula.

No es que la cuestión de la verificación de vehículos sea algo negativo e innecesario. Tampoco insistir en los efectos de los trastornos de circulación que se tienen a diario y pensar que más o menos automóviles o bicicletas, como la solución. El esquema de planeación y construcción de ciclovías, de Zonas 30, de parques lineales, de multiplicar los recorridos de macrobus, o de simplemente reordenar (sic), las líneas del transporte privado llamado comúnmente público. Tampoco es un simple tema de otra u otras Uber. El problema de fondo, es que no se quiere asumir, que el problema tiene una multitud de ramificaciones interconectadas, que se suceden desde la forma de hacer y producir ciudad. Que no es un problema que se solucione con la cuestión de la planeación urbana-territorial. Lo que sucede es que no se enfrenta de manera integrada la posible gama de medidas que habría que tomar para intentar una solución en el mediano y largo plazo, dada la cantidad de intereses particulares, políticos, económicos y sociales que contiene y sus repercusiones. ¿Quién no circula? es una pregunta con mucho más fondo del que parece, falta más un "hoy no circula".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.