• Regístrate
Estás leyendo: ¿Plan o proyecto?
Comparte esta noticia
Lunes , 20.08.2018 / 16:12 Hoy

Sobre la mesa

¿Plan o proyecto?

Daniel González Romero

Publicidad
Publicidad

Para todos, en especial para los especialistas, creo, no es difícil actualmente comprender que un Plan Urbano o de Ordenación Territorial para la ciudad-región, cualquiera, se hace para establecer una proyección hacia el futuro, buscar cómo poner en práctica una serie de programas y acciones, cómo alentar y tomar en cuenta la participación de los habitantes. Intentar, al menos, claridad en lo que se desea, estudiar cómo se llevarán a cabo procesos que aporten cualidades positivas al espacio de la ciudad. Entender que la ciudad, en su dimensión social, económica y cultural, es una formación material y funcional producto de todos y que, por lo tanto, debe considerarse como un gran espacio público, un conjunto integrado de afanes y necesidades, lugar presente y futuro al que aspiramos y tenemos derecho todos sin distinción. Que sobre el territorio que ocupa, por acuerdos y convenios legales de orden político y social, existen áreas privadas; algo al parecer poco entendible para quienes interpretan que es asunto de intereses privados y provechos personales.

Resulta que, si leemos y cavilamos con cuidado, incluida la historia de los planes aprobados, encontraremos la extendida desigualdad que prevalece y el privilegio que se origina; que en tal concepción ha privado y priva la especulación como patrón dominante. Así, dadas la pruebas de la realidad que nos rodea y en la que vivimos, razonando entre la versión culta –la que supone se puede exhibir y explicar– y la oculta –la que se mueve entre los bastidores y decoraciones del poder–, si por alguna razón se lee con cuidado y se analiza el POT-MET, uno se sorprendería lo que allí se puede encontrar, digo por aquello de la trasparencia discursiva tan en boga. Que las ciudades (Guadalajara y la MET; Puerto Vallarta, como ejemplos) dejaron de ser un Plan para construir ciudad para convertirles en proyectos inmobiliarios. En este contexto se puede observar la diferencia entre el plan y el proyecto: el primero es aquello que queremos que suceda, el otro es lo que ha sucedido, para provecho de unos pocos. Es por eso, que cuando se ve con cuidado el POT-MET -aparte su retórica y su redacción inundada de juicios de valor-, uno se encuentra con ideas y base de propuestas “conceptuales”, que no se explican de dónde llegaron o a dónde van, algo que en un recinto de seriedad intelectual bien podrían caer en la clasificación de plagio. En todo caso, no se pregunta si se pueden llevar a cabo en esta realidad diferente o si ya están probados sus resultados.

Hay otras situaciones debatibles, al caso, la absurda explicación de las centralidades, que bien se entiende corresponden a espacios de intereses particulares (no se engaña a nadie). Lo interesante sería una explicación del señor Pablo Lemus, presidente municipal de Zapopan, por ejemplo y faltan otros, ya que el municipio sigue conservando las atribuciones que le tiene reservada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. A eso se suma los arreglos de ICONIA, el incendio en tiempo del Mercado Alcalde; la indiscreta “idea” de una Ley del Derecho a la Ciudad para ocultar que lo que se quiere es derogar el Código Urbano, por el que trabajo tanto Enrique Alfaro cuando fue diputado, eso, quizás, para impedir lo de la responsabilidad penal que se incluyó hace poco, (que existe en muchos países desarrollados donde se aplica la ley), para quien viole las reglas o sus resultados futuros. ¿Que no va siendo tiempo de hacer planes para lo que no queremos que suceda y que el proyecto se incluya en el plan con seriedad?

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.