• Regístrate
Estás leyendo: 2017-09-09
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 21:52 Hoy

Agora

2017-09-09

Cuauhtémoc Carmona Álvarez

Publicidad
Publicidad

¿Dónde y cómo me agarró el temblor? En la cama y con pijama nueva. Después de la cuarta temporada de nuestras vidas, ciertas manías se apoderan de nosotros. En mi caso, cenar sin carbohidratos, la suplementación necesaria y los antioxidantes de rigor inducen mi sueño de manera natural y profunda. Los fines de semana y vacaciones afortunadamente son distintos.


Pero la noche del jueves fue especial. La Señora Graciela, mi colaboradora doméstica (que hace lo que le da su gana), echó a lavar todos los “pants” con los que duermo. Ante el clima casi invernal en la Ciudad de México opté por estrenar una pijama de franela olvidada y desperdiciada en un cajón.


Ante la necesidad de ropa para dormir, la prenda olvidada fue la solución para evitar dormir como Adán y Eva. La pijama nueva, la misma que me acompañaría al evento sísmico más importante en México después del terremoto de 1985 hacia de las suyas. En el fondo, después del susto y terremoto emocional me imaginé dando una entrevista televisiva a pie de banqueta con la prenda olvidada. Los humanos somos tan ceremoniales que tenemos ropa para todo evento. ¡También para dormir y morir!


Los expertos en sueño sostienen que hay varias etapas. Normalmente la familia telerín a diferencia del pasado entra a escena a mi cuarto a las once de la noche. Dicha hora define mi tiempo para descansar e inmediatamente me introduce al sueño profundo sin esperar las fases cíclicas del sueño.


Entrado ya en la cama, no escucho y siento nada mientras duermo. El pasado jueves el temblor me sorprendió dormido y con pijama nueva. A diferencia de los temblores pasados que he vivido en la Ciudad de México este fue distinto, sentí que la vida es corta y el fin de la misma puede llegar sin avisarte, soñando profundamente y estrenando prendas.


Afortunadamente el sismo del pasado jueves no tuvo consecuencias como el terremoto del 85. Todos los mexicanos lamentamos las muertes en algunos estados del sureste del País. La parálisis y el miedo que te da la sensación de estar en la línea final de la vida y de experimentar el instante más aleccionador del tiempo, su final, me hizo ver que el instante-tiempo, citando a Luciano Concheiro “…debe verse como una bisagra, no como una ruptura. O más bien, como un umbral entre nuestro tiempo y el que vendrá”. Trataré de estar listo con pijama nueva. Entre la vida y la resurrección.


@cuauhtemocarmona

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.