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Hacha y machete

El ganso doblado

Cruz Amador

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Paco Ignacio Taibo II es el mejor candidato para dirigir el Fondo de Cultura Económica. He querido comenzar así la columna de esta semana para que quede claro mi postura al respecto y para que sepan los lectores de qué va.

Yo conocí a Taibo II por una novela negra que se llama Algunas nubes —2013— que me prestó una entrañable amiga, de inmediato quedé prendado a las aventuras de Belascoarán en el ex DF, de todas sus cuitas y también de las cocas con limón, hábito que me quedé y hasta la fecha procuro.

Después asistí a alguna de sus pláticas en la Universidad de Guanajuato y su peculiar manera de contar la historia —la cual aplaudo— y vi cómo era ese viejo panzón, desvergonzado, desaliñado, fumador y tomador compulsivo de coca cola: era sincero. Hablaba sin preocupación de putos, chingadasmadres y todo lo demás que tuviera que decir para hablar de la política mexicana moderna y cómo la historia nos llevó a este punto.

Luego, también supe del inmenso compromiso y trabajo que realizaba en las campañas de Para Leer en Libertad y la asistencia a ferias del libro barato y su interés por ofrecer y llevar obras literarias, y que pudieran adquirir, a los jóvenes. Es uno de esos seres raros que sienten y viven la lucha del pueblo y la necesidad de acercar la educación a los más jodidos. En fin, un tipo con buenas intenciones que no se parece a muchos príncipes y princesas de la literatura mexicana.

A lo que voy, Taibo II es difícil de ver y difícil de oír, esta semana una declaración suya desató un monstruo que se le fue al cuello: «Ahora sí se las metimos doblada, camarada». De inmediato decenas de tuiteros y críticos de todos lados acusaron a Paco Ignacio de machista; de perpetrador de una violación; una diputada dijo que era un violador en potencia; que era un misógino y homofóbico; que él no representaba a México —ja…ja…ja—; un vulgar —que en eso sí estoy de acuerdo, y no me parece malo— y que no debía ser el titular del FCE, una institución que se ha llenado de corrupción y compadrazgos a raudales. Todo a manera de tuitazos y feibucazos.

Paco Taibo II no es un político, es un luchador derrotado que habla desde lo que es y desde donde vive, y no, señora, no lo estoy justificando, el «se las metimos doblada» fue un desatino porque el escritor está —o estaba— a punto de convertirse en un funcionario y trabajador del gobierno, alguien tenía que haber aconsejado a PIT II que debía cambiar las formas, ponerse un saco encima de la playera y preparar un discurso apropiado. Se quiera o no, hay formalismos —a veces estúpidos— que se deben seguir.

Lo que me lleva a otro punto. Ayer, don Peje se presentó ante el Congreso y tomó posesión como Presidente de México —se escuchan vítores y abucheos— y entre su discurso, el cual fue muy emotivo y esperanzador —¿vieron a Peña?, casi da lástima—, pero sobre todo puntual con la historia y condenando a los últimos presidentes de tenernos en donde estamos, soltó un maravilloso y espectacular: «Me canso ganso».

Unos días atrás, dijo que sabía del cambio que venía y que debía moderar sus dichos, dicharachear frente al pleno y frente a tantas figuras políticas y el mundo que observaba, fue un claro y rotundo: sigo siendo YO.

Le puede parecer simple, señor, pero no lo es. La política es un mundo lleno de máscaras en donde lo que se pelea es ver quién la tiene más grande, reafirmarse como un YO ahí es casi, casi ponerse la soga al cuello. En estos primero días dos hechos demuestran que AMLO pretende llevar las riendas con carácter: la cancelación del NAIM y su dicho en el Congreso.

Este gobierno es diferente, sí, poco formalismo —o mejor dicho muy en la línea—, no sé si eso es malo o bueno, ya lo veremos. Claro que eso no quiere decir mejor. Pero de que hay voces firmes y seguras, las hay. Diferencia con gobiernos de los estados; entre ellos, el de Guanajuato.

cruz.amador@milenio.com





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