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Viernes , 21.09.2018 / 04:04 Hoy

De buena fuente

La herencia del primo de Geño

Cristina Gómez

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Los problemas que Javier Gil dejó cuando fue alcalde de Altamira alcanzaron a Armando López.

El nuevo Palacio Municipal estaría en riesgo de ser embargado por una deuda que no pagó Gil hace seis años, cuando abandonó la alcaldía por la diputación federal.

En 2009, el primo del ex gobernador Eugenio Hernández se fue dejando una deuda por casi $10 millones en despensas compradas a una comercializadora.

Despensas que tampoco se cubrieron en los años siguientes y el caso hoy tiene en jaque a Armando López, quien con los intereses sumados debe pagar 12 millones de pesos de un jalón.

Y es que Comercializadora Juárez llevó su exigencia de cobro al Tribunal Superior de Justicia del Estado, mediante un juicio ejecutivo mercantil que culminó con la sentencia en 2013 de que el Ayuntamiento de Altamira debe pagar. Y para no dejar cabo suelto, el proveedor dirigió sus pasos al Juzgado Noveno de Distrito, en donde obtuvo un amparo que garantiza se cumpla la sentencia en cuestión. En estos momentos, ya el tema no es si el Ayuntamiento debe pagar o no, sino cómo y cuándo va a efectuar dicho pago.

Del caso sabe, y mucho, Ciro Hernández, a quien le acaban de quitar Sedesol y fue enviado a la Fiscal. Y es que con Gil fue tesorero municipal, por lo que debe recordar los antecedentes de esta adquisición y saber por qué no se pagó en tiempo y forma.

Más aún, está enterado, porque en la siguiente administración, la de Pedro Carrillo, fue síndico.

Se sabe que precisamente por eso, su testimonio sirvió para que se reconociera la deuda, y gracias a ello, la autoridad judicial tuvo elementos para resolver a favor del proveedor.

Según información que trasciende en Ciudad Victoria, si Ciro no hubiera reconocido en el juicio dicho adeudo, no habría un fundamento jurídico para obligar el pago, y el Ayuntamiento no tendría que cubrir ahora esos doce millones de pesos.

Le habría, pues, ahorrado esta bronca a Armando López, ahora condenado a pagar un adeudo de hace seis años.

Pero el hubiera no existe, Ciro dio la materia prima para sustentar la sentencia, y si acaso la Contraloría existe, tendría que ser llamado a cuentas para responder muchas interrogantes.

Este asunto no huele bien: ¿10 millones en despensas? ¿por qué no se pagaron entonces? ¿Por qué en la siguiente gestión, se le sacó vuelta al asunto? ¿Pedro Carrillo no pudo, o no quiso defender correctamente al municipio en el litigio? ¿dejó perder el caso, buscando ganar tiempo para no recibir el fallo? ¿De dónde va a salir el pago, justo ahora que son tiempos de austeridad en el recurso público?

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