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Miércoles , 20.06.2018 / 18:53 Hoy

De buena fuente

Geño y los vientos de cambio

Cristina Gómez

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Eugenio Hernández también nos recuerda que por más poder político y económico que llegue a acumularse, la factura tarde o temprano puede cobrarse cuando se cometen excesos.

Hace ver que el manto protector no es para siempre. Que en política las personas son para usarse y desecharse, que no hay amigos que valgan, solo intereses. Lo vive en carne propia el exgobernador que ayer apareció tras las rejas cuando le leían su auto de formal prisión.

Dos días antes habían cateado su rancho, ese que alberca, cancha de tenis, lago y hasta lienzo charro tenía, y un par de caballerizas donde se encontraron 12 caballos cuarto de milla y ganado de la raza Brangus Rojo.

El mismo rancho donde Geño fue anfitrión de gobernadores y personajes políticos del más alto nivel. Donde también hizo cenas para los diputados locales de aquellos años. Hasta los legisladores de oposición se llegaron a tomar la copa con él, en medio de charlas interminables. A diferencia de Yarrington, Hernández interactuaba con todos. Mujeres corrían a saludarlo de beso. Hombres a estrechar su mano. Políticos hacían fila para hablar con él.

Por alguna razón, hasta la oposición sucumbía al “hechizo” del entonces gobernador. Y ni se diga algunos comunicadores, encantados con su generosidad. Ese era Eugenio, a quien Tomás heredó el poder en 2005. Postulación por la que Álvaro Garza se fue del PRI, para luego contender bajo la coalición Unidos por Tamaulipas (PRD y Convergencia).

Antes de ser gobernador, Eugenio fue diputado federal y alcalde de Victoria. Coincidió en la Cámara de Diputados con el hoy gobernador Francisco García Cabeza de Vaca (LVIII Legislatura 2000–2003). Cuando Geño llegó a la gubernatura (2005-2010) el panista asumió la alcaldía de Reynosa (2005-2007).

Desde Palacio de Gobierno se ordenó a algunos comunicadores un golpeteo sistemático contra el reynosense, lo que al paso del tiempo produjo un efecto contrario, y terminó fortaleciéndolo. En 2008, Francisco García es diputado local, mientras el priista vive la segunda mitad de su mandato. En 2010 es asesinado Rodolfo Torre y reemplazado por su hermano Egidio.

En 2011, mientras Hernández se iba a vivir a Quintana Roo, Cabeza de Vaca asumía la dirección nacional de Corett. Un año después llegaría al Senado y de ahí a ser candidato a gobernador, haciendo historia con su triunfo.

Desde 2011, Eugenio seguía influyendo en algunos nombramientos federales, como el de su excolaborador José Carlos Rodríguez Montemayor, director del Puerto de Altamira.

Desde 2012, Geño es investigado por presuntos vínculos delictivos y a pesar de una orden de arresto de la justicia estadunidense por presunto lavado de dinero, se le veía en informes de gobierno de Egidio Torre y acudió a votar en Victoria el año pasado.

Ni la caída del PRI lo alejó. Entraba y salía del estado, confiado, hasta el pasado viernes, cuando fue detenido por presunto peculado y operación de recursos de procedencia ilícita.

Desde entonces todos se deslindan de quien, siendo gobernador, muchos pidieron o recibieron favores suyos y son precisamente, los primeros en señalarlo.

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