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Lunes , 18.06.2018 / 20:01 Hoy

De buena fuente

Alcaldes pueden estar tranquilos

Cristina Gómez

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En su último año, los alcaldes no van a batallar con el gasto corriente. Lejos del negro panorama que les pintaron con los recortes, podrán disponer de más dinero en 2016.

Lo dijo el coordinador de la bancada tamaulipeca priista en la Cámara de Diputados, Edgardo Melhem. Y recordamos un análisis interesante.

De acuerdo con el Centro de Investigación y Desarrollo (CIDAC) a pesar de que el gobierno federal vendió la idea de que el presupuesto estaría construido sobre la lógica de una gestión eficiente por medio de una reingeniería financiera, existe una amplia brecha entre el discurso y la realidad.

“Se ostentó la implementación del Presupuesto Base Cero (PBC) como una herramienta innovadora que garantizaría una asignación eficiente y atada a métricas y resultados de los recursos”.

Sin embargo, se añadió que lejos de cumplirse dichos objetivos, se mantuvieron prácticas de opacidad y designación de recursos atados a los intereses políticos y clientelares de ciertos sectores, especialmente en los estados.

“El hecho de aumentar el gasto en el Ramo 28, que en la práctica se trata de recursos que quedan prácticamente a discreción de los gobernadores y son utilizados con fines políticos o partidistas, demuestra cómo el gobierno federal prefirió mantener dichas prácticas en lugar de transitar hacia un esquema de asignación de recursos más transparente y de reestructuración del funcionamiento del gasto a nivel local”.

El estudio subraya que la reducción del gasto público para 2016 es una medida afortunada, especialmente ante el contexto de bajo crecimiento económico y la consecuente reducción de ingresos para el gobierno.

Lo que resulta cuestionable, dicen, es el procedimiento por el cual se alcanzó dicha reducción.

Les parece preocupante que el “ajuste del cinturón” del gobierno federal se haya concentrado en el gasto en inversión. Y es que, por definición estos recursos son destinados a la creación de bienes que incrementan el patrimonio público, como la adquisición o construcción de infraestructura.

En contraste, apuntan, la reducción para gasto corriente, que se destina a operación y sueldos y que a diferencia del gasto en inversión no genera ganancias para la economía a futuro, fue de solo 3.6% con respecto al 2015.

“Se continúa sin resolver asuntos pendientes en relación con la transparencia y el seguimiento de los recursos públicos”. Existe opacidad y falta de regulación en programas de los ramos 23,28 y 33. Los estados no informan sobre la eficiencia de su gasto.

El PBC era una buena oportunidad para ajustar estos ramos y aumentar la responsabilidad financiera de entidades y municipios. Pero los alcaldes, pueden estar tranquilos...

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