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Viernes , 14.12.2018 / 18:10 Hoy

Perfil de mujeres

Palma

Coral Aguirre

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Si en tu nueva Patria, en tu zona, en tu reino de hoy existen espíritus angélicos sutilmente alertas para proteger y guiar, alégrate de ser el heredero de la redención que te trajo Cristo a la Tierra.

Y alégrate también, mi Yin, mi Juan Miguel, de nuestro pobre amor que te cubre, te bendice y te sigue eternamente.

Palma Guillén



Palma Guillén (1893-1975) es para mí la auténtica compañera de Gabriela Mistral. A través de la vida de la gran poeta chilena la conocí y fui conmovida por la ternura que depositó en todo lo que tuvo que ver con su amiga.

Es ella quien la recibe en 1922 a instancias de José Vasconcelos cuando éste crea aquella cruzada de educación única en América Latina, invitando además a la poeta chilena para que se hiciera cargo de los planes y proyectos sobre la educación de la mujer mexicana. Palma no solo la recibe y participa en sus avatares en el nuevo país tan diferente al suyo, sino que la guía, la aconseja y le ofrece un afecto que nada podrá diluir. Así van de sur a norte advirtiendo las necesidades de los niños, el olvido del Estado y las enormes brechas de orfandad educativa que hay que abordar y solucionar.

Me parece ver a esa mujer callada y no obstante tan fuerte, sin hacerse notar, sin subrayar que ella venía de una lucha que había comenzado en 1921. Cuando entra en circulación La Mujer Mexicana. Órgano del Consejo Feminista Mexicano, bajo la dirección de otra gran mujer, norteña, Julia Nava de Ruisánchez. Alcanzada en su ser más íntimo por la poeta y sus poemas, por esa voz áspera que como ella venía del monte, de la tierra, y de la soledad de ser mujer y solo servir para tareas de servicio a los hombres y sus instituciones, no ha de abandonarla nunca.

Antes de conocer a Gabriela ya se había doctorado en la UNAM en 1918, en lo que es hoy la Facultad de Filosofía y Letras. También ya había incursionado en estudios de psicología infantil y pedagogía. Una vez que la introduce en la cultura y la costumbre mexicana, una vez que viaja con ella y no se despega en la gran cruzada de la chilena por la educación femenina a través de diversos estados, intuye que sus caminos son afines y su vínculo indisoluble.

Luego, mientras va y viene de París a México y de México a España y luego Brasil y tantos viajes que hace para cumplir con su vida y al mismo tiempo acompañar a la poeta, es cuando realiza estudios para la carrera diplomática y consular de modo tal que en 1935 Lázaro Cárdenas la nombra Ministra Plenipotenciaria de México en Colombia y luego en Copenhague como enviada extraordinaria.

Todo ello le facilita estar cerca de la otra vagabunda, de Gabriela Mistral, a quien también su país le había dado cartas diplomáticas. Y como ella, Palma para México y Gabriela para Chile, son las primeras en obtener tales rangos diplomáticos difíciles para una mujer de aquellos tiempos. Asimismo durante la Segunda Guerra Mundial, Palma Guillén deviene miembro de la Delegación Mexicana en la Liga de las Naciones y Ministra Consejera de México en Cuba.

El lazo con Gabriela se ahonda cuando deciden adoptar juntas un niño pequeño aparentemente de dudoso origen. Hasta el presente las versiones dicen que era hijo de un familiar de Mistral y otras que habría sido su propio hijo, cuya maternidad ocultó. Palma toma para con Juanito como lo llamó, o Yin Yin como lo bautizó Gabriela, la misma responsabilidad que su amiga. Juntas se ocupan de su educación, de sus necesidades económicas y de todo aquello que convenía para el niño. No obstante, el adolescente que llega a ser Yin Yin es tormentoso y difícil. El desenlace, terrible: el jovencito de 18 años se suicida en 1943. El dolor de ambas mujeres es inconmensurable. La pérdida es tan grande que ni siquiera el Premio Nobel obtenido por Gabriela en 1945, dos años después, las consuela.

No es casual entonces que recién en 1946 Palma se casara con un político catalán como para alejarse de tanto dolor o bien, calmarlo un poco. O quién sabe, acaso cada una reprochaba a la otra no haber entendido qué pasaba en un corazón tan joven

No hay duda que su inteligencia y energía hicieron de ella el apoyo moral de todos los tiempos de Gabriela, su secretaria y su heredera, pero sobre todo madre también de Yin Yin. Y como bien lo muestra lo que nos queda de ella, la permanente embajadora de los escritos de la gran poeta. Hasta el final de sus días podemos encontrar huellas de tamaña amistad. Creo que la última carta de Palma es del mismo mes en que muere Mistral. Todo ello se manifiesta mucho más en la correspondencia de Palma a Gabriela que se ha publicado en esta década cuyo nombre expresa la dimensión de sus lazos: Hijita querida.

Por mi parte, pienso en ese libro, espléndido a pesar de los años que han pasado sobre él, Lecturas para mujeres, con el prólogo de Palma que aun hoy es vigente. Y en la empresa de amor y amistad que allí se imprime. Ellas, Palma y Gabriela, conforman una de las relaciones más bellas que me ha tocado atisbar.


coral.aguirre@gmail.com

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