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Miércoles , 12.12.2018 / 11:01 Hoy

Perfil de mujeres

Lozen

Coral Aguirre

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La raza de Lozen (1840-1889), nacida probablemente en Nuevo México, era apache. El apache se caracteriza por su destreza en el manejo del caballo al igual que el mapuche, su hermano del sur. Es guerrero, Lozen era una guerrera. Por su bravura no solo han sido diezmados por la disentería y la tuberculosis, sino sobre todo por las guerras de exterminio que han sufrido. Los blancos ven en ellos no al negro que pudiera servirles sino al retobado, al rebelde que tuvo el coraje de enfrentarlos.

Ella, Lozen, que significa pequeña hermana, era entre su familia apache chihenne la más joven del jefe Victorio, su hermano mayor, quien, como el resto de los suyos, la consideraba con talentos sobrenaturales para protegerlos.

Imaginémosla flaca y desgarbada como era mi bisabuela guaraní, tiene 12 años, en medio de las montañas sagradas del suroeste, con los brazos en alto y girando en todas direcciones para percibir el enemigo. Cuál enemigo, me pregunto, alguna otra etnia, no lo creo, supongo que los enemigos eran los de siempre, aquellos que se obstinaban en el exterminio de los dueños de estas tierras: comanches, onas, tehuelches, purépechas, chontales, tarascos, wichis, quechuas, mixtecos, mapuches, chichimecas… más de seiscientos pueblos nativos en América Latina.

Como siempre, el hombre planta su presencia en la guerra, a ella seguramente la conocemos por la fama de Gerónimo, de su misma raza, ese personaje épico tomado por el conservacionista y protector de la naturaleza Alexander B. Adams, quien escribió en salvaguarda de la vida en estas tierras una biografía del indio que también inmortalizó el cine. El escritor en dicha biografía la cita así: “Lozen se paraba con los brazos extendidos, cantaba una oración y poco a poco se giraba. Por las sensaciones que sentía en sus brazos, ella sabía dónde estaba el enemigo y cuántos eran”. Y es evidente que lo toma de Harlyn Gerónimo, bisnieto de Gerónimo cuyos testimonios son pocos pero creíbles, puesto que provienen de su propio clan.

Lozen nunca se casó. Quiero creer que con tozudez propia de nosotras decidió que su talento, ese don de, al levantar las manos y caminar un círculo completo, saber el sitio exacto donde se esconde el enemigo, la llevaban a la maravilla de encontrarse con las venas de sus brazos tan pero tan azules como para delatarlo. Los mitos y las fábulas son propias de todas nuestras historias fundacionales, de nuestros héroes y heroínas y del mismo corazón de nuestras identidades. Sin embargo, no tengo la menor idea de qué manera Lozen, sólo por el intenso azul de sus venas, podía describir la dirección en que se hallaba la amenaza.

Como muchas mujeres que acompañaron las guerras de sus hombres, se vestía como un guerrero y como guerrero vivía y participaba de los consejos, y como guerrero defendió durante toda su vida la sobrevivencia de su gente. Peleó contra mexicanos y americanos del Norte. No es posible olvidar que los apaches, como otras tribus, pelearon junto a los chichimecas por la defensa de sus tierras, y estas luchas se dieron hasta muy avanzada la Conquista y luego la Independencia. De hecho ellos, junto con los mapuches del Sur, fueron los últimos en rendirse al blanco.

Otro testimonio, éste de James Kaywaykla, al referirse a la huida de los soldados norteamericanos al cruzar el Río Grande, señala: “Vi a una mujer magnífica en un hermoso caballo: Lozen, hermana de Victorio. Lozen, la mujer guerrera. Por encima de su cabeza sostenía su rifle. Espoleó a su caballo entrando en el agua. Las otras mujeres y niños la siguieron. Y su hermano Victorio: “Lozen es mi mano derecha… fuerte como un hombre, más valiente que la mayoría, y astuta en la estrategia. Lozen es un escudo para su pueblo”. Chihuahua era su territorio, por él iba y venía, cruzó el desierto sola o acompañada tantas veces fue necesario .Y cuando supo que su pueblo y su familia habían sido devastados, volvió a cruzarlo para pelear junto a los últimos sobrevivientes.

Al lado de Gerónimo jugó sus pocos tantos y como el gran jefe indio, fue derrotada. Las últimas reservas apaches fueron enviadas a Florida. Murió de tuberculosis en el Estado de Alabama, perdidas ya su fama y sus fuerzas, a los 50 años.


coral.aguirre@gmail.com

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