• Regístrate
Estás leyendo: Cora
Comparte esta noticia
Lunes , 12.11.2018 / 17:27 Hoy

Perfil de mujeres

Cora

Coral Aguirre

Publicidad
Publicidad

Esta fonte é para uso de todos os sedentos.

Toma a tua parte.

Vem a estas páginas

e não entraves seu uso

aos que têm sede.

Cora Coralina


Cora Coralina, nombre con el cual ella misma se bautizó porque decía que significaba de corazón ardiente, era en realidad Ana Lins dos Guimaraes Peixoto (1889-1985). Lo que me enternece de su perfil es esa capacidad de la gente de pueblo para la sinceridad y por la piel de su sencillez y despojamiento. La encontré tarde en mis vueltas por la poesía latinoamericana. Claro, era lógico, puesto que cuando la Unión Brasileña de Escritores la nombra “personalidad del año” en 1984, Carlos Drumond de Andrade –cuya hija anduvo enredada en eventos de nuestro teatro bahiense alguna vez–, ese poeta mayor de nuestro continente, se da tiempo para proclamar que “admiro a Cora Coralina y la amo como alguien que vive en estado de gracia con la poesía. Su verso es agua corriente, su lirismo tiene la fuerza y la delicadeza de las cosas naturales”.

Demasiado tarde. Cora pudo percibir su gloria sólo un año antes de su muerte. Y sus lectores, como yo misma, también.

Nace en el paisaje triste del nordeste de Brasil, en medio del hambre y las injusticias sociales y políticas. Y escribe sobre ello cada día de su vida acaso sin darse cuenta, como quien anota en un diario los sucesos del día. Por eso mismo no hay nada de la cultura brasileña que sea ajeno a su poesía, donde integra la negritud y sus ritos y la otra raza de la que también está hecho su pueblo, marcada por el abandono y la desolación.

Es una pena que siendo contemporánea de las sureñas de su misma época, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, no haya llegado a compartir pléyade tan refulgente.

Cuando se casa se muda a San Pablo, tiempo en que a partir de sus gemelos nacen otros cuatro herederos. Seis hijos en total que la hicieron,según ella misma señala, madre gozosa y atenta. ¿Y el amor? ¿Fue el amor lo que la impulsó a casarse? Él era, en principio, ya un hombre casado. Debe haber ocurrido la pasión y la incontinencia de la cual queda embarazada. Debe haberse marchado a San Pablo porque era la concubina. Lo cierto es que solamente luego de enviudar dio muestras en su poesía de la orfandad de su corazón enamorado. No hubo príncipe en su vida. No hubo romance de enamorados. Sus poemas aluden una y otra vez a sí misma y los otros, los jóvenes, las mujeres, las comunidades olvidadas, los campesinos, la sencillez de la vida cotidiana. La ausencia de una grandeza impostada siempre les da el aire renovado de la vida sencilla. Y su sabiduría se hace palabra en cada verso:


Déjate destruir ahora… reuniendo nuevas piedras y construyendo nuevos poemas.

Estoy hecha de retazos. Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía…


Y en cuanto a su entorno es la naturaleza que la circunda y la cultura humana la que canta y es dulcísimo su verso en su lengua natal:


Eu sou a terra, eu sou a vida.

Do meu barro primeiro veio o homem.

De mim veio a mulher e veio o amor.

Veio a árvore, veio a fonte.

Vem o fruto e vem a flor.


Al quedarse sola decidió dedicarse a la agricultura en una pequeña hacienda donde dicen que hacía dulces y embutidos mientras su lápiz corría por las hojas de su cuaderno, mezclando así la dulzura de su verbo con la miel de sus cosechas. Pudiéramos decir entonces que de nuestras poetas del Sur, resulta ser la más suave. Su femineidad es tan elocuente, su cantar a la tierra, a la progenie, a la fertilidad, donde mujer parece ser nombre de promesa, de renacimiento, de perdón, muy diversa del ejercicio poético de una Storni, por ejemplo, y sin duda más cercana que nadie a la chilena Gabriela Mistral.

En la actualidad su casa al borde del río Bermejo está dedicada a su memoria.


coral.aguirre@gmail.com




Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.