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Martes , 25.09.2018 / 14:24 Hoy

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Sangre nueva

Claudia Hidalgo

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Si en los partidos grandes se nota la falta de cuadros o la concentración de cargos en unas cuantas familias de un lado a otro, exprimiendo al erario público, en los llamados partidos "pequeños" la tendencia es simplemente vergonzosa.

Hace poco Movimiento Ciudadano volvió a elegir como dirigente a Juan Ignacio Samperio, fundador del partido, quien ocupó el cargo de presidente durante los primeros 10 años de vida de MC. Ha sido tres veces diputado federal y local, vía plurinominal, que es la vía fácil, porque nadie vota por ellos de manera específica.

Sin entrar en detalles de si su elección es legal, ni cuestionar los mecanismos que tienen para ello, es evidente que no hay sangre nueva para renovar dirigencia o prefieren agachar la cabeza para seguir como hasta ahora o de plano a la gente no le interesa este instituto como opción política.

Lo mismo pasa con Nueva Alianza, que en pocos años ha promovido las mismas figuras. Destaca Lucila Garfias, quien además de dirigente ha aprovechado oportunidades –igual por la vía plurinominal- para ser diputada federal y estatal.

El PVEM no se queda atrás, ha llegado al extremo de pedir candidatos prestados y abanderar a priistas disfrazados de "ecologistas". Primero fue Natalia Escudero que por cuestiones familiares sentía suyo al partido; luego impulsó a su hija como diputada. Actualmente los hermanos Francisco y Alejandro Agundis Arias no lo han soltado.

En el Partido del Trabajo siguen los mismos. Sus figuras no son más de cinco.Al frente Óscar González, varias veces dirigente formal, y toda la vida presidente en la práctica, porque toma las decisiones al ser considerado líder moral. Hace unos días, los petistas lo destaparon como su abanderado a la gubernatura; esto sin contar que ha sido una vez presidente municipal y cinco veces diputado local y federal.

Esperemos que Morena no siga la misma tendencia y forme cuadros, gente que los represente en distintas posiciones. Lo mismo Encuentro Social que no ha destacado ni para bien ni para mal, como si ni existiera en la entidad o en el país.

Nadie cuestiona si los "refritos" tienen capacidad, sino que han hecho de los partidos negocios familiares que poco atraen a la gente. Están cómodos, nadan de muertito, conformándose con su 3 por ciento de votos para alcanzar espacios de representación plurinominal y poder colocar a los mismos.

Los llamados partidos grandes: PAN, PRD y PRI no se quedan atrás, solo que la repetición es menos visible porque tienen a más integrantes y porque a los padres los suplen los hijos, los hermanos o la esposa. Además que tienen más cargos donde distribuirse, no solo dirigencias, sino Legislaturas y cabildos y también en administraciones municipales y estatales, donde incluso les inventan cargos para justificar su salario.

La experiencia debe ser valorada en todos lados, siempre y cuando ésta permita avanzar éticamente, no con artimañas, acuerdos oscuros o por moda. Mientras los "liderazgos" sigan concentrados en pocas manos y no haya sangre nueva los partidos seguirán sumidos en grandes círculos viciosos donde terminarán ahogándose a si mismos.

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