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Sábado , 20.10.2018 / 06:07 Hoy

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Inequidad y protocolo

Claudia Hidalgo

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Entre las propuestas retoricas que los partidos registraron como plataforma legislativa para contender en las elecciones pasadas está el fomentar y apoyar la equidad de género. El Partido Revolucionario Institucional planteó equidad en la administración pública estatal, lo cual no requiere de una ley, sino de simple voluntad, pero esperaremos a conocer la propuesta.

Los demás partidos aseguran que será un tema prioritario de su agenda. Al menos hasta el momento lo ha expresado públicamente el PAN y PRD. La realidad es que esto no se hizo patente con ninguna fuerza política cuando tuvieron oportunidad de hacerlo, en el pasado registro de candidatos.

Incluso, cada que pueden, desde el más grande hasta el más pequeño partido, defienden su coto de poder, alegando transgredir los derechos de los hombres que llevan años trabajando dentro de los partidos, como si las mujeres fueran fantasmas que no han contribuido a sus triunfos.

La realidad ha demostrado que no basta con mandatos legales que obliguen a los partidos a integrar listas con ambos géneros y abrir la participación a todas las mujeres que así lo deseen. La puerta solo se abrió para las hijas, esposas o amigas de quienes tuvieron el poder de decidir.

En los hechos faltan mujeres que estén listas para pasar del área operativa a la de mando. Esto obliga a auditar a los partidos que desde hace varios años reciben una partida especial para capacitación y que tan solo este año superan los 14.5 millones de pesos que al parecer no están enfocados al rubro para el cual fueron etiquetados.

Aunado a ello faltan políticas de equidad de fondo que permitan cambiar la postura y comportamiento no solo de los hombres sino también de las mujeres, incluyendo el protocolo público donde la presencia femenina es únicamente para embellecer la escena, arrimarle la silla al funcionario varón, para que se levante y se siente sin problema, como si fuera un ser débil o incapacitado.

Llevamos toda la vida reproduciendo en los eventos públicos un rol femenino al servicio del hombre, sin importar que tan fácil o difícil sea cargar una silla, así pese dos o 20 kilos. Si la imagen cuenta, ya debería quedar atrás ésta ancestral tradición.

Hacen falta políticas públicas que fomenten la igualdad. El Consejo de la Judicatura de la entidad dio un paso importante hace unos meses al autorizar cinco días extras de asueto a todo su personal para que puedan resolver temas familiares.

Esto significa que tanto hombres como mujeres podrán pedir permiso para ausentarse del trabajo y atender tópicos domésticos, desde enfermedades de los hijos, compromisos escolares, celebraciones, entre otras actividades, sin afectar su empleo ni sus derechos laborales y sin menoscabo del buen funcionamiento del Poder Judicial mexiquense.

Ello fomenta realmente el ejercicio compartido de las responsabilidades de mujeres y hombres desde el hogar, tratando de dejar atrás estereotipos preconcebidos como el que las mujeres son las naturalmente encargadas del cuidado de los hijos y los hombres sean solamente los proveedores, porque esto último es algo que quedo atrás desde hace tiempo.

Algo así falta en otras instancias públicas, para que no se vea como "bicho raro" al hombre que pide permiso para quedarse en casa a cuidar de su hijo enfermo y esto no demerite sus logros y desempeño laboral.

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