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Lunes , 12.11.2018 / 21:18 Hoy

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Balanza Universitaria

Claudia Hidalgo

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En unos días Jorge Olvera concluirá su gestión al frente de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) con varios logros, pero también pendientes e incluso algunos sinsabores que ojalá cambien durante las siguientes administraciones.

Definitivamente supo estar cerca de los alumnos. No solo por la lucha para el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTTTI y no dudar en tomarse la foto con ellos o por el cambio de identidad de un alumno sino porque en general supo entenderlos y defender sus causas.

Se aferró y logró posicionar a la máxima casa de estudios de la entidad en una mejor posición a nivel nacional e internacional; aumentó los intercambios académicos, conformó la Orquesta Juvenil, abrió nuevas carreras, incrementó el tipo y número de becas, creó y blindó el servicio de transporte Potrobús.

Logró que los universitarios se pusieran la camiseta no solo de su equipo, sino de la casa verde y oro, generando identidad, orgullo de pertenencia, un intangible que debe fomentarse de manera permanente porque solo cuando hay sentido de pertinencia hay cariño, cuidado y respeto.

Los pendientes son claros y tienen que ver con la falta de recursos y la imposibilidad de ampliar la infraestructura que habría cambiado el rumbo y la historia de decenas, cientos o miles de jóvenes.

Los sinsabores fueron expresados una y otra vez por algunos universitarios. En ocasiones de manera pública, pero en su mayoría de forma privada por la cercanía del rector con el gobierno estatal, el afán de posicionar al Ejecutivo como el salvador de la UAEM, como si los recursos extras que autorizó hubiesen salido de su bolsa o hubiera hecho un favor a la institución.

No se trata de ser soberbio, tampoco de mantenerse ajeno o distante, pero si guardar una sana distancia, respetar la pluralidad de los universitarios, darle su lugar a la máxima casa de estudios, incluso ser más firme en sus peticiones presupuestales, hablarle claro a los diputados y gobernadores porque la UAEM necesita recursos, no migajas ni que el dinero llegue a cuentagotas, a capricho del mandatario en turno; mientras muestre buenos resultados debe tener blindado su crecimiento.

Ningún rector necesita hacer méritos para incorporarse al sector público, las cualidades ya las tiene, representa a una institución sólida y fuerte, a la masa pensante y crítica de la sociedad, es claro que debe llevar esa voz, sin convertirse en un político más, tampoco olvidar a dónde va, pero sobre todo, debe comportarse a la altura de una institución del tamaño de la UAEM.

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