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Crónicas Chuchianas

Encanto

Chucho Meza

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Recién, viendo la televisión, me topé en un programa de modas con un reportaje sobre el perfume. No me preguntes cómo llegué ahí, el chiste es que lo vi. Lo que atrapó mi atención fue saber que el boom del perfume en Francia vino como consecuencia del apestor que había en la corte francesa, pues al parecer la realeza no era muy asidua a bañarse muy seguido que digamos y las esencias disminuían el tufo. De hecho, la historia cuenta que entre los ricos y nobles de aquel entonces eran muy populares los guantes perfumados, que llevaban puestos a las audiencias privadas para aguantar el golpe de humanidad. El perfume era un recurso para soportar, no para destacar.
Atendiendo negocios desde hace ya una buena cantidad de años, me he dado cuenta que algunas organizaciones tienen una actitud similar a lo que acabo de contarte: utilizan ofertas atractivas para atraer clientes quienes, aun sabiendo que esa marca o empresa no tiene las garantías suficientes para engancharse por largo tiempo, aguantan la respiración, aprovechan la ganga, y vuelven a tomar distancia.
La creación de relaciones con los clientes se debe basar en aspectos que generen valor, que recompensen su decisión, que le motiven. La calidad inconsistente, la escasez de producto, el mal servicio, apestan la reputación del negocio, y si bien la temporada de precios bajos promueve ventas, no consigue ampliar la base de clientes leales.
Dale atención constante a tu promesa de valor, a tus estrategias y procesos.El reportaje remataba contando que Luis XIV, el mismísimo Rey Sol, solo se bañó tres veces en su vida, alegando que el agua era portadora de enfermedades, y que una de ellas podría matarle. No hagas eso con tu #marca o empresa, mantenla siempre atractiva. La coquetería no está peleada con la finura. Yo digo. See.

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