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Miércoles , 17.10.2018 / 21:06 Hoy

Sociedad "cannabisada"

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El secretario de Turismo a nivel federal, Enrique de la Madrid, prendió el porro, perdón, la mecha de la discusión con su propuesta: despenalicemos la marihuana en los dos principales destinos turísticos de México y que están en Baja California Sur (Los Cabos) y Quintana Roo (Cancún y demás playas e islas).

Lo primero que lamento es que no lo hubiera dicho cuando aspiraba a ser ungido como candidato del PRI a la presidencia de la república, porque, con toda seguridad, hubiera ganado un muy nutrido y extendido grupo de apoyo, literalmente, una nube de seguidores, adictos a su propuesta.

Lo segundo es que al político le ha llovido por su sugerencia, con la que, él mismo lo explicó, se buscaría reducir el nivel de violencia e inseguridad en esos estados al quitarle a la juanita el carácter de prohibido, entonces ya no tendría tanto valor, por consiguiente no se pelearían los cárteles por controlar la producción y venta allí y –como conclusión- no habría tantos asesinatos y agresiones entre los distribuidores, gatilleros y jefes de plaza.

Muchos se le han ido encima a De la Madrid al cuestionar que con eso no se eliminaría el tráfico de otras drogas y la influencia de los cárteles delictivos, incluso, el nuevo secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida lo cuestionó de manera muy diplomática, pues dijo que se debe revisar el daño a la salud que provoca el consumo del enervante, no tanto si reduce la violencia, lo cual se vio, clarito, como un coscorrón a su compañero de Gabinete.

Ah, pero, por otro lado, también ha recibido el apoyo de personajes que están de acuerdo en abrir un debate nacional del tema para ver la posibilidad de despenalizarla y no solo en destinos turísticos, sino en todo el país –el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval entre ellos-.

Si bien la propuesta no es nueva, el debate prendió por venir de un funcionario de primerísimo nivel en el gobierno federal, lo que recuerda otro caso que se dio hace unos cuantos lustros cuando alguien se atrevió a proponer que se autorizaran los casinos en México (¡Sí, estaban prohibidos hasta hace muy poco!): Cientos de voces se alzaron entonces para decir que autorizarlos traería la degradación, la perdición a México y fomentaría el lavado de dinero del narcotráfico y mil cosas peores que el fin del mundo ¿Y qué pasó?

Si bien fue muy doloroso el proceso para autorizarlos, pues no solo se acusó corrupción y favoritismos, los casinos llegaron no solo a playas o zonas fronterizas, sino a todo el país abriendo miles de empleos (muchos operan con tres turnos), reactivando el sector de la proveeduría, de alimentos, de bebidas, transporte, artistas, músicos, de textiles, uniformes, bueno, hasta de los “viene-viene”. ¿Hay balaceras en ellos? ¿Acuden capos de capos a ellos? ¿La sociedad entera se volvió ludópata y perdió sus más profundos valores? La respuesta es clara.

Otros ejemplos: ¿Qué pasó en Estados Unidos hace casi un siglo cuando penalizó el alcohol y qué pasó cuando retiró la prohibición? ¿Qué pasó con la economía de regiones como Nayarit cuando el auge de la industria de otra plantita, el tabaco?

Y mientras que el clima y la tierra en muchas regiones de México es propicia para la producción de la cannabis, la dosis, edad permitida y las formas de acceso a ella sería más bien una tarea de las autoridades y principalmente de los padres de familia, como lo es ahora el cuidar el consumo de otras sustancias para que no sean dañinas o se conviertan en vicios.

Sería una torpeza seguir desaprovechando los beneficios que empieza a generar esta incipiente industria a nivel internacional -en el terreno de lo legal- tanto en el sector médico como en el del esparcimiento. De no discutirlo ya, seguiremos dejando los beneficios para otros países y quedándonos nosotros solo con los muertos.

celso03@icloud.com

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