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Sábado , 22.09.2018 / 23:05 Hoy

Francotirador

De la Carretera del Amor a la "Autopista del Engaño"

Celso Mariño

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La región de los Altos de Jalisco es tierra de fuertes pasiones.

Si en lo religioso, ahí está la guerra cristera de hace 90 años y la interminable lista de santos que la Cristiada dejó dispersos por toda zona; si en lo amoroso, hasta tiene el lujo de presumir una carretera que se concretó por pura querencia.

Esto viene a cuento porque en este agonizante periodo vacacional de Semana Santa y de Pascua seguramente que habremos sido miles los conductores los que circulamos por esa región de Jalisco para conocer sus hermosos pueblos, parajes, gastronomía y su gente.

Circulando por allí se entreveran dos sentimientos distintos, hasta contradictorios entre sí. El primero, el amor: ¿Cuánto amor se necesitó para construir una carretera pavimentada de 32 kilómetros, a cuatro carriles, desde Arandas y hasta Tepatitlán -con vistas panorámicas a inmensas plantaciones de agave incluidas-?

Cuánto amor, no lo sé, pero dinero, mucho.

Uno de los tramos más emblemáticos es precisamente la conocida como La Carretera del Amor, ¿la recuerda? Se inauguró por allá de febrero del 2005 y se ganó el mote porque el entonces senador panista y ex candidato presidencial, Diego Fernández de Cevallos, “prestó” maquinaria de una constructora de su propiedad para ampliar la vieja rúa que existía anteriormente. La obra en total requirió 332 millones de pesos aportados por el gobierno estatal y los municipales, y con el préstamo de maquinaria se ahorró alrededor 32 millones de pesos ¡32 millones!

¡Ah! Pero el Jefe Diego no compartió la maquinaria solo por amor a los Altos, sino porque en los meses previos a la inauguración se confirmó que el prominente político panista sostenía una relación sentimental con Liliana de León Maldonado, una joven que en 1992 había sido la reina de belleza de Arandas y en 1993 señorita Región Los Altos. Cuentan que los lugareños tenían al menos tres sexenios pidiendo a diversas autoridades, de distintos colores, que ampliaran esa carretera y nadie les hacía caso... hasta que Liliana convenció a Diego, quien, a su vez, enganchó al entonces gobernador Francisco Ramírez Acuña para invertir en esta vía.

Después se supo que se metió dinero público para reparaciones y combustible de la maquinaria y hasta que se tuvo que comprar material a proveedores de Querétaro –de donde era la empresa de Diego-, pero bueno, que esto no le quite el velo romántico a esta historia rosa que aún sigue atrayendo a curiosos.

Hasta aquí dejaré lo amoroso de las carreteras alteñas, porque circulando por allá se choca abruptamente con el “Camino del Engaño”. Sí, porque aquellos que no son duchos en la red carretera de la zona son llevados maquiavélicamente a caer a la autopista de cuota.

Al circular entre poblaciones alteñas por la carretera federal 80 -la libre-, es común ver señalamientos que indican el camino hacia Guadalajara, pero éstos no advierten claramente que es vía de paga, y esto se repite en varios puntos. Mientras que en otras regiones se advierte, por ejemplo, “Tepic, Libre” o “México, Cuota”, en varios tramos de los Altos la señalización solo indica carretera “80” y abajo, con una letrita minúscula una “D” la cual no se aprecia fácilmente.

Qué bueno que haya la posibilidad de optar por la vía libre o por la de cuota, pero lo que no se vale –y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes debería velar por ello- es que por negligencia o complicidad no exista la adecuada señalización para diferenciar una de otra.

celso03@icloud.com

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