• Regístrate
Estás leyendo: "Cállate, chachalaca; hable señor Presidente"
Comparte esta noticia
Domingo , 16.12.2018 / 03:23 Hoy

Francotirador

"Cállate, chachalaca; hable señor Presidente"

Celso Mariño

Publicidad
Publicidad

El clima de crispación que alcanzó México antes de las elecciones presidenciales del 1 de julio fue uno de los más elevados y radicales que me haya tocado vivir.

Tras apenas unas cuantas semanas en las que asumió una actitud amorosa, luego de su triunfo,Andrés Manuel López Obrador volvió a las andadas descalificando a quiene no piensan como él.

Ya que tiene su anhelada silla presidencial en la bolsa, cualquiera con aspiraciones de estadista buscaría aglutinar a la mayor cantidad de sectores y personas posibles para encausarlos en un proyecto de nación, no de gobierno mucho menos de facción.

Uno de los ejemplos más recientes es su reacción tras las críticas a su decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco. Su gran argumento es que había empresarios que querían hacer un desarrollo inmobiliario en los terrenos de la actual terminal aérea, que ya hasta tenían maquetas y todo listo. Mmm, pues qué esperaría que le propusieran empresarios ¿un orfanatorio? ¿Un macro tianguis?

Descalificar a empresarios por proponer hacer negocios es como descalificar al líder de Morena por pretender ser presidente de México. Un político siempre aspirará a mayor poder político, por tanto, un hombre de negocios buscará el mayor rendimiento.

Si le parece condenable que posibles inversionistas se repartieran desde ahora el terreno para sus mezquinos intereses, qué pensar entonces de quien ya repartió todo el país para sus delegados estatales y sin haber consultado al pueblo.

Si algún corporativo, magnate o conglomerado cometió fraude en detrimento del erario, desvió recursos públicos o participó casos de corrupción en Texcoco o en cualquier otro proyecto federal, a partir del 1 de diciembre Andrés Manuel podrá perseguirlo con toda la fuerza del estado, pero no debe generar enconos solo por presunciones, atizando sus ganas propias de venganza trasmitiéndolas a sus millones de seguidores.

Le pagamos –se le paga desde hace años con prerrogativas estatales vía su partido- para que mejore al país, aliente su crecimiento y la tranquila convivencia, no para que lo incendie.

Es tiempo que Andrés Manuel deje de comportarse como un resentido líder partidista y comience a intentar ser un jefe de Estado.

celso03@icloud.com



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.