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Sábado , 26.05.2018 / 06:01 Hoy

Francotirador

“¡Auxilio! ¿Policía?”

Celso Mariño

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Es un escándalo en silencio, sofocado por el miedo a sufrir represalias, a que el siguiente sea un familiar...

El problema de las desapariciones forzadas no es nuevo, es cierto, pero eso no es consuelo. Si lo hacen las bandas criminales es muy grave, pero si lo hacen policías es terrible.

En las últimas semanas el tema cobró notoriedad por el caso de los tres italianos desaparecidos en Tecalitlán: Raffaele Russo, de 60 años; su hijo Antonio Russo, de 25, y un primo de éste, Vincenzo Cimmino, de 29, todos de Nápoles. De ellos sabemos su oficio, dónde desaparecieron y que intervinieron policías municipales porque su levantón desató un conflicto diplomático con Italia que aún no termina ni terminará aunque los encuentren en cualquier condición. ¿Pero, cuántas desapariciones previas como esta se están investigando de verdad? ¿En cuántas más están involucrados policías?

Al día siguiente de la desaparición de los italianos, pero en Autlán, el 1 de febrero sus familiares perdieron contacto con cuatro comerciantes veracruzanos y, otra vez, resultaron estar involucrados agentes municipales.

En el Área Metropolitana las ejecuciones y los levantones se dispararon en este año al grado de tener hasta 12 o 14 muertos en un solo día y nuevamente hay elementos para presumir que hay agentes municipales involucrados, tal como lo evidenció mi compañero Jorge Martínez, quien publicó el siguiente dato: desde que se retiró de las calles a los policías de Tlaquepaque y entró la Fuerza Única, los homicidios al estilo del crimen organizado bajaron a un solo caso en cuatro días.

Independientemente de que los delincuentes pudieran haberse retraído un poco, cualquiera deduciría que el drástico descenso de casos demuestra que los policías estaban involucrados o eran omisos, cuando menos.

Para seguir alimentando este pesimismo, el jueves fue detenido el jefe de la policía de Encarnación de Díaz acusado de - ¡adivinó!- desaparición forzada, y en el operativo realizado ese mismo día en la zona de Bahía de Banderas fue arrestado un subjefe de la Policía de Puerto Vallarta y dos de sus agentes por estar involucrados en la desaparición y muerte de dos agentes de la PGR.

Jalisco ocupa el tercer lugar nacional en desapariciones con casi tres mil casos denunciados hasta el año pasado y en la entidad no hay un fiscal especializado en este delito: Teresa Medina Villalobos, la primera titular de esa oficina, apenas duró dos meses y desde noviembre pasado hay un encargado de despacho.

Pero en todo este infierno hay una arista a la que no se le ha dado la atención debida, que son las presiones del crimen organizado a los elementos municipales. Porque una cosa es que se coludan por dinero, armas o poder, pero otra es que sean obligados a colaborar. ¿O qué haría usted si lo amenazan con matarlo, levantar a sus padres, asesinar a sus hermanos, hijos o que le quemen su casa si no colabora con ellos?

Los operativos federales y estatales llegan a las localidades, duran dos, tres o siete días y se van, pero los policías municipales vuelven a quedar a merced de los criminales muy armados, con dinero y con ganas de ajustar cuentas con los delatores. Eso no lo hemos atendido… ni entendido. ¿Cómo le hacemos?

celso03@icloud.com

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