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Jueves , 19.07.2018 / 08:53 Hoy

Malas compañías

Espejo y coro

Celeste Ramírez

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A inicio del año escolar, Miguel Esteban y yo ya habíamos pintado raya justo a la mitad de pupitre incluido el redondel para la basura del sacapuntas. Íbamos en tercero o cuarto año de primaria y nuestra escuela era pública.

Era cosa mayor compartir la banca durante todo un año: se establecían ciertos códigos de conducta que incluían pisotones por debajo de la mesa y uno que otro empujón. También había préstamos de goma para borrar o de lápices de colores.

Un día nuestra profesora entregó una hoja de papel revolución con la letra de una canción que debíamos aprender de memoria.

Las profesoras se afanaron en los ensayos de la canción y nos pidieron agregarle mucho sentimiento, alegría; mucho entusiasmo.

Era enero de 1979 y Karol Wojtyla (Juan Pablo II) realizaba la primera visita a México. Llegó en un avión de la línea comercial Aeroméxico. Y, por esos días, los mexicanos no escuchábamos de otra cosa que no fuera la venida del pontífice.

Para despedir a Juan Pablo II, se paralizó la ciudad, las profesoras nos hicieron salir de clase, volvimos a entonar la canción y, al igual que mucha gente en la ciudad de México, algunos alumnos utilizaron un espejo para reflejar la luz hacia el avión que trasportaba a Juan Pablo.

Un día de esos días, Miguel Estaban se apersonó en casa. Me entregó un poster del grupo de rock Kiss (Gene Simmons y compañía) con motivo de mi cumpleaños: "I wanna rock n roll all night".

¿Dónde andará mi amigo?

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