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Viernes , 21.09.2018 / 06:10 Hoy

Malas compañías

Adiós, Rupert

Celeste Ramírez

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Rupert combatía fantasmas, monstruos y brujas. Gruñía a las sombras y cuidaba mis sueños.

Vigilaba mis enfermedades y sosegaba mi insomnio.

Solidario, amoroso eterno y guía. Acompañante en las batallas, en las lecturas y en las tardes frente a la televisión.

Edredón y jorongo con pelos. Perro policía, bibliotecario feroz, enfermero de guardia y psiquiatra de diván.

Rupert era básico. Protector. Confidente y cómplice.

Su tarea no fue fácil. Dieciocho años de ser un amigoconstante, el más cercano, el más sincero. El tolerante y el discreto.

Y el más exigente.

Estoy segura, Rupert, de que eras el más simpático y guapo de todos los caninos: un dador de alegría, un antidepresivo y un ansiolítico de cuatro patas.

Eras, sí: mi collar con plaquita –con nombre, teléfono y dirección- para no perderme.

Rupert, el hacedor de mil y una hippie-aventuras. Perrito groove.

Perro maravilla. Perrito saltarín. Perrito-aspiradora de comedor y de cocina.

Driblador del balón, portero a vueloy rompe piñatas.

Terror de los árboles de navidad, de las esferas de colores, de los aparatos de sordera de la bisabuela, del bacalao de Semana Santa; de los frijoles con epazote y rabos de cebollas.

Eras como un solecito. El de invierno y primavera. Luna de otoño. Eras igual que el verano: un desmadre.

Pequeño miura en pie de guerra.Un cazador de pájaros. Incorregible y mordelón.

Antagonista de la ducha, de los paseos en auto, de las selfis y de los niños.

Implacable.

Ojitos delineados, ojitos de almendra. Pelo blanco y manchita de color tostado (un cigarrito chillón).

Amo de mis desvelos y de mis quincenas. Amo del patio y de la casa.

En familia multicitado también como Ruper, Rupp, Ruppy, Petro, Petrito, Ruperro, Tito, chaparro, perro loco, cochinillo, puerquillo (y más).

Te extrañamos, canijo.

Cuando te fuiste, hincaste el colmillo a mi corazón: lo trozaste. Y cada día me afano en recomponerlo, en sujetarlo -con un imperdible del que pende también tu recuerdo ineludible.

Gracias, perrito bravo por tu andar (como de caballito).

Ya nos veremos en otro momento.

Hasta entonces.

Descansa, querido Rupertito.

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