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Martes , 25.09.2018 / 05:08 Hoy

Carta de viaje

México en Cannes

Carlos Tello Díaz

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A finales de la década de los 60, el Festival de Cannes dejó de ser lo que había sido por años: “un no man’s land apolítico”, como lo definió Jean Cocteau, el autor del dibujo que inspiró el diseño de la Palma de Oro. Hasta entonces, en efecto, el festival había sido una manifestación turística y mundana, un encuentro del cine más que una competición, puesto que prácticamente todas las películas presentadas regresaban a casa con un premio. Pero en esos años ocurrió una cosa: el festival de cine, que ya era la plataforma más importante para el comercio de películas en el mundo, le quitó a los países de origen la prerrogativa de designar las que los representarían, para asumir la responsabilidad de seleccionar, en todo el mundo, las películas que deseaba presentar. Hoy son más de mil cintas las que llegan de todos los continentes con la esperanza de ser seleccionadas. En los años más recientes, las que lo han sido de nuestro país tienen todas, casi todas, un tema que las distingue: el de la violencia provocada por el crimen.

Esta semana fueron dadas a conocer dos películas cuyas tramas ocurren ambas en el norte de México, en esa zona vacía y violenta que es nuestra frontera con Estados Unidos. El lunes apareció Las elegidas, que denuncia el secuestro de muchachas menores de edad, a veces niñas, para nutrir el mercado de la prostitución en Tijuana. La película fue producida por Diego Luna y Gael García Bernal por medio de Producciones Canana, está basada en un guión de Jorge Volpi que reescribió el director de la cinta, David Pablos, a partir de sus entrevistas con prostitutas en Tijuana. Ese mismo espacio, la frontera de México con Estados Unidos, es también el escenario de la otra película, aparecida el martes, Sicario, una de las cintas seleccionadas para disputar la Palma de Oro. La película está dirigida por el canadiense Denis Villeneuve. Narra la historia de una agente del FBI, Emily Blunt, que dirige un operativo realizado en la clandestinidad que busca la captura de un capo de la droga en México. Blunt está acompañada en el operativo por dos asesores, un mercenario con motivaciones no explicadas, Benicio del Toro, y un hombre que aparece como agente de la CIA, Josh Brolin.

No son temas nuevos en Cannes. Amat Escalante ganó hace un par de años con Heli —gran película sobre la violencia del narcotráfico en México— el premio al mejor director en el Festival, por decisión unánime de un jurado presidido por Steven Spielberg. Y dos años atrás, en 2011, fue seleccionada para competir la película Miss Bala, de Gerardo Naranjo. Benicio del Toro, a su vez, actuó como policía en Traffic, la película de Steven Soderbergh que hila las historias de diversos personajes vinculados con el mundo de las drogas, activos en el narcotráfico entre México y Estados Unidos. Las elegidas y Sicario abordan ahora, otra vez, el tema de la violencia y el crimen. ¿Dicen algo nuevo estás películas? ¿O repiten en la pantalla la caricatura de la violencia en México? No han sido todavía mostradas al público, pero sus autores están llenos de certezas. “Todo el mundo sabe que están pasando cosas”, dijo Leidi Gutiérrez, actriz de 17 años que interpreta a Marta, una de las prostitutas en Las elegidas. “Todos sabemos el nivel de violencia que hay allá”, afirmó Denis Villeneuve, el director de Sicario, en referencia a la frontera de México con Estados Unidos. Josh Brolin añadió que conoce “a fondo” el problema de la droga en la frontera y Roger Deakins, el director de fotografía, declaró que todas las imágenes están “apegadas a la realidad”. ¿Cuál es esa realidad, esa verdad que todo el mundo sabe? No la sabemos, por eso nos hacemos todo el tiempo la pregunta, para tratar de conocerla mejor.

ctello@milenio.com

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